¿Qué hechos de las últimas décadas han marcado más a la sociedad argentina? ¿Han sido retomados y procesados como temas en la literatura? Los dos hechos históricos de las últimas décadas que han marcado a la sociedad argentina son, sin duda, el “peronismo” y el método de la desaparición de personas de la última dictadura militar. Los dos temas han llenado nuestras bibliotecas y las mentes de nuestros intelectuales, tanto historiadores, como sociólogos y literatos. Interpretaciones históricas, sociológicas y literarias se suceden mes a mes, tratando de explicar tal vez lo inexplicable. Inexplicable, por ejemplo, porque tratar de definir al peronismo es tarea muy difícil. Va del pensamiento de John William Cooke, marxista, a Carlos Saúl Menem, ultra liberal-conservador. Tal vez la mejor definición del peronismo la logró el novelista Osvaldo Soriano, en su libro “Cuarteles de Invierno”, cuando un periodista le pregunta al boxeador, protagonista del libro: “Dígame, usted ¿a qué partido político pertenece, qué ideología política tiene?”. Y el interrogado le responde: “no, yo no tengo ninguna ideología política ni pertenezco a ningún partido político, yo soy peronista”. En el otro aspecto, gran parte de nuestra literatura actual trata de los grandes escritores desaparecidos, es decir, asesinados por la dictadura militar. El otro tema es las prisiones y persecuciones sufridas por miles de personas, por sobre todo, jóvenes. Y, por supuesto, el tema del exilio. Serán estos también, sin lugar a dudas, temas claves para las próximas generaciones. La pregunta de fondo es: “¿qué nos pasó a los argentinos para llegar al extremo de tanta crueldad en las represiones militares?”. Recuerdo que la misma pregunta se hacían los alemanes en la posguerra. Yo fui estudiante universitario en esos años en Alemania, y era el tema fundamental: ¿qué pasó con nuestros padres que pudieron caer en un régimen así y aplaudir a un sistema tan criminal? ¿Hacia dónde va la literatura argentina de los autores jóvenes y qué la diferencia de los autores algo más veteranos? Por supuesto, cada generación tiene sus temas, sus dilemas, sus preguntas. Su clima diferente. Un entorno que cambia constantemente. El mundo modifica aceleradamente sus costumbres, sus modalidades. Las fronteras ya no influyen como antes; las culturas y sus experiencias, se mezclan. Y principalmente la relación hombre-mujer, en sus sentimientos, es diferente. Esas diferencias emocionales marcan un panorama distinto en la literatura, por ejemplo. La mujer, en busca de su independencia. Y no es ya la que espera que alguien toque a la puerta para cambiar su destino. Los tiempos se han acelerado, las libertades están llegando a su absoluto, salvo aquellas circunstancias que dependen del sometimiento a las jerarquías y a las del poder económico. Las diferencias entre autores veteranos y jóvenes en la Argentina son las mismas que en cualquier país del mundo. El clima actual de la sociedad es distinto al que vivieron los hoy adultos. Hasta el lenguaje ha cambiado. Los jóvenes escritores ya no usan el “lunfardo” ni los modismos argentinos del interior del país, sino que manejan expresiones un tanto “rockeras”, del inglés-americano, acomodadas al decir de los nuevos lenguajes de las ciudades. Mismo la gran emigración de argentinos a España ha devuelto al “idioma argentino” expresiones del idioma madre que ya por generaciones no se usaban más en esta parte de América. ¿Quién lee en la Argentina y qué? El argentino, en sí, lee mucho. A pesar de la televisión y los juegos de pantalla. Por supuesto se leen los llamados “best seller” que anuncian los diarios, y los premiados en los grandes concursos. Y en este año, el bicentenario del 25 de mayo de 1810, el día de la Libertad, así llamado, se está leyendo mucha historia. Los diarios traen, muy baratos, ediciones de clásicos de ese tema. ¿Qué influencia tienen los “nuevos medios” electrónicos en la literatura argentina? La misma que en Europa. Lo que he comprobado es que los niños leen mucho menos que cuando nosotros, los de mi generación, teníamos esa edad. Lo compruebo en las bibliotecas públicas. Cuando yo era niño concurría casi todos los días a la biblioteca pública de mi barrio y la la de lectura infatil estaba llena de chicos que leían cuentos infantiles. Hoy veo que apenas concurren uno o dos niños, los demás están jugando a los “video-games” instalados en comercios de la zona. ¿Qué papel desempeña Buenos Aires como capital de la literatura, para bien y para mal? Por supuesto, en Buenos Aires están las grandes editoriales y multitud de librerías. Pero en el interior del país nacen los grandes escritores. Tienen tiempo para contemplar, para hilar pensamientos. Para poder medir cuál es el verdadero progreso. He concurrido a muchos congresos de escritores del interior del país. Siempre reina una ambiente de humildad, de querer expresarse pero no por eso querer tener razón. Hay más tiempo para el diálogo. Se sale del salón del debate y se ven montañas o hay un río con su eterno transcurrir. Roberto ArltRoberto ArltEn Buenos Aires, el tiempo está molido por los motores, por las máquinas, por la prisa en llegar. Claro, se van pergeñando así dos clases de literaturas: una la del color, tal vez, de la esperanza. La otra, la del remordimiento, la de la ira, la de sentirse arrollado por el poder. Muchas personas con ciudadanía alemana emigraron a la Argentina antes (los perseguidos) y después de la II Guerra Mundial (los perseguidores), amén de la inmigración anterior. ¿Qué huellas culturales y literarias ha dejado la inmigración de Alemania en la Argentina?
31 mayo, 2011
23 mayo, 2011
América. Osvaldo Bayer
América Scarfó nos dejó para siempre. Murió el sábado pasado. Tenía 93 años. Recibí la noticia con la tristeza de saber que era la última de una época de lucha libertaria. Mi sentimiento no era otra cosa que una melancolía mezcla de enorme cariño y admiración. Fue la compañera de Severino Di Giovanni. El anarquista fusilado por el dictador golpista de uniforme: Uriburu. El 1º de febrero de 1931. Un día después era también fusilado el hermano más querido por América: Paulino Orlando Scarfó. En 48 horas le habían arrancado a la adolescente de 17 años sus dos más grandes cariños. Quedó sola, en un mundo absolutamente enemigo.
Los poetas le cantaron a América Scarfó. A finales de los ’30, el querido Raúl González Tuñón escribirá: “América Scarfó te llevará flores y cuando estemos todos muertos, América nos llevará flores”. Es que había quedado en todos el rostro de América el día en que mataron a su amado Severino: no lloraba, estaba sumamente triste, pero firme. Lo iba a seguir amando toda su vida, como me dijo cuando la fui a entrevistar, allá a comienzos de los setenta. Yo había logrado descubrir dónde estaban las cartas de amor que le había escrito Severino y que en el allanamiento de la quinta de Burzaco se había llevado la policía. Las cartas de amor más bellas que he leído en mi vida. No sólo los uniformes fusilaron a Severino sino que también hicieron “desaparecer” sus cartas de amor. Pero así como los desaparecidos de los setenta reaparecieron en sus Madres, así las cartas reaparecieron ante la búsqueda sin fin del historiador. En sus líneas de despedida, antes de recibir las balas militares, Severino le escribe a América: “Carissima: más que con la pluma, el testamento ideal me ha brotado del corazón hoy, cuando conversaba contigo: mis cosas, mis ideales. Besa a mi hijo, a mis hijas. Sé feliz. Adiós, única dulzura de mi pobre vida. Te beso mucho. Piensa siempre en mí. Tu Severino”. Antes de esas últimas líneas, se le había concedido a Severino despedirse de América, que también estaba detenida.
América le dio el último abrazo, él la besó. Le pidió a ella que cuidara de los hijos de él y de Teresina, su esposa. América le dijo: “voy a seguir con tu recuerdo hasta mi muerte”. El la miró con mucha tristeza y le respondió: “¡Oh, Fina, tu sei tan giovane!”. Se besaron de nuevo. América salió mirándolo a Severino. Por ello tropezó con una rejilla y Severino le gritó: “¡ten cuidado!”.
Los más destacados periodistas de Buenos Aires estuvieron en el fusilamiento. La mejor crónica fue la de Roberto Arlt, que no puso ningún comentario propio sino sólo la descripción de ese teatro irracional de la fuerza bruta contra las ideas.
Los poetas le cantaron a América Scarfó. A finales de los ’30, el querido Raúl González Tuñón escribirá: “América Scarfó te llevará flores y cuando estemos todos muertos, América nos llevará flores”. Es que había quedado en todos el rostro de América el día en que mataron a su amado Severino: no lloraba, estaba sumamente triste, pero firme. Lo iba a seguir amando toda su vida, como me dijo cuando la fui a entrevistar, allá a comienzos de los setenta. Yo había logrado descubrir dónde estaban las cartas de amor que le había escrito Severino y que en el allanamiento de la quinta de Burzaco se había llevado la policía. Las cartas de amor más bellas que he leído en mi vida. No sólo los uniformes fusilaron a Severino sino que también hicieron “desaparecer” sus cartas de amor. Pero así como los desaparecidos de los setenta reaparecieron en sus Madres, así las cartas reaparecieron ante la búsqueda sin fin del historiador. En sus líneas de despedida, antes de recibir las balas militares, Severino le escribe a América: “Carissima: más que con la pluma, el testamento ideal me ha brotado del corazón hoy, cuando conversaba contigo: mis cosas, mis ideales. Besa a mi hijo, a mis hijas. Sé feliz. Adiós, única dulzura de mi pobre vida. Te beso mucho. Piensa siempre en mí. Tu Severino”. Antes de esas últimas líneas, se le había concedido a Severino despedirse de América, que también estaba detenida.
América le dio el último abrazo, él la besó. Le pidió a ella que cuidara de los hijos de él y de Teresina, su esposa. América le dijo: “voy a seguir con tu recuerdo hasta mi muerte”. El la miró con mucha tristeza y le respondió: “¡Oh, Fina, tu sei tan giovane!”. Se besaron de nuevo. América salió mirándolo a Severino. Por ello tropezó con una rejilla y Severino le gritó: “¡ten cuidado!”.
Los más destacados periodistas de Buenos Aires estuvieron en el fusilamiento. La mejor crónica fue la de Roberto Arlt, que no puso ningún comentario propio sino sólo la descripción de ese teatro irracional de la fuerza bruta contra las ideas.
16 mayo, 2011
El Santo de Ushuaia. Osvaldo Bayer
"Mil y mil veces maldita, tierra aborrecida del crimen, del sufrimiento y del sicario. Bajo el azote helado de tus huracanes gime el hombre; la angustia roe las almas de las víctimas; los abnegados, los Radowitzky, agonizan, mártires de la chusma del máuser, y, sobre el hórrido concierto de sollozos se oye siniestra la carcajada del verdugo."
Así comenzaba un volante del diario anarquista La Protesta, para el 1º de Mayo de 1918, el Día de los Trabajadores. Estoy en Ushuaia, en el edificio del antiguo penal, y hablo sobre Simón Radowitzky ante una concurrencia formada principalmente por gente joven. Nunca hubiera soñado antes que iba a tener esa posibilidad. En los años setenta publiqué un libro que se titulaba Simón Radowitzky, ¿mártir o asesino?, que fue a parar a la hoguera de la dictadura de los Videla y Massera. ¿Quién era ese Simón Radowitzky que había sido una figura legendaria del movimiento obrero en las tres primeras décadas de este siglo y que había pasado veintiún años de su vida en la cárcel, la mayoría de ellos en el penal de Ushuaia, una de las páginas más negras de la historia penal del género humano de la cual tendríamos que avergonzarnos los argentinos? Y que se mantuvo no sólo durante el gobierno de los conservadores liberales sino también durante los tres gobiernos primeros del radicalismo. Los que más cantaron a Simón Radowitzky, llamado el "mártir de Ushuaia" fueron los payadores criollos en los mitines y asambleas obreras.
"Traigo aquí para Simón
este manojo de flores,
del jardín de los dolores
del alma y del corazón:
traigo para aquel varón
valiente y decidido,
este manojo que ha sido
hecho con fibras del alma,
en un momento sin calma
de rebelde convencido."
Así cantaba el payador Manlio por la década del veinte.
Es que Simón había corporizado la violencia de abajo al matar de un preciso bombazo al jefe de policía coronel Ramón L. Falcón después que éste reprimió brutalmente la manifestación obrera del 1º de Mayo de 1909. Ese día ocurrirá la más grande tragedia obrera hasta ese momento de nuestra historia social. La policía montada al mando del comisario Jolly Medrano, después de que sonara el clarinazo de ataque ordenado por el propio coronel Falcón, se lanza sobre las columnas obreras en la Plaza Lorea. Parece una estampa de la Rusia imperial cuando los cosacos atacaban concentraciones de famélicos proletarios en San Petersburgo o en Moscú. En la historia de las represiones obreras, la del coronel Falcón quedó como una de las más cobardes y alevosas. En un primer momento se cuentan treinta y seis charcos de sangre. Para explicar el drama, el militar traerá el argumento que todavía hoy se emplea en la Argentina: le echa la culpa a los "agitadores". Seguirán días de paro general proclamado por la FORA que tendrá un desarrollo muy violento. Esos días continuará la brutal represión y se seguirán sumando los muertos. Los obreros no se rinden porque:
Así comenzaba un volante del diario anarquista La Protesta, para el 1º de Mayo de 1918, el Día de los Trabajadores. Estoy en Ushuaia, en el edificio del antiguo penal, y hablo sobre Simón Radowitzky ante una concurrencia formada principalmente por gente joven. Nunca hubiera soñado antes que iba a tener esa posibilidad. En los años setenta publiqué un libro que se titulaba Simón Radowitzky, ¿mártir o asesino?, que fue a parar a la hoguera de la dictadura de los Videla y Massera. ¿Quién era ese Simón Radowitzky que había sido una figura legendaria del movimiento obrero en las tres primeras décadas de este siglo y que había pasado veintiún años de su vida en la cárcel, la mayoría de ellos en el penal de Ushuaia, una de las páginas más negras de la historia penal del género humano de la cual tendríamos que avergonzarnos los argentinos? Y que se mantuvo no sólo durante el gobierno de los conservadores liberales sino también durante los tres gobiernos primeros del radicalismo. Los que más cantaron a Simón Radowitzky, llamado el "mártir de Ushuaia" fueron los payadores criollos en los mitines y asambleas obreras.
"Traigo aquí para Simón
este manojo de flores,
del jardín de los dolores
del alma y del corazón:
traigo para aquel varón
valiente y decidido,
este manojo que ha sido
hecho con fibras del alma,
en un momento sin calma
de rebelde convencido."
Así cantaba el payador Manlio por la década del veinte.
Es que Simón había corporizado la violencia de abajo al matar de un preciso bombazo al jefe de policía coronel Ramón L. Falcón después que éste reprimió brutalmente la manifestación obrera del 1º de Mayo de 1909. Ese día ocurrirá la más grande tragedia obrera hasta ese momento de nuestra historia social. La policía montada al mando del comisario Jolly Medrano, después de que sonara el clarinazo de ataque ordenado por el propio coronel Falcón, se lanza sobre las columnas obreras en la Plaza Lorea. Parece una estampa de la Rusia imperial cuando los cosacos atacaban concentraciones de famélicos proletarios en San Petersburgo o en Moscú. En la historia de las represiones obreras, la del coronel Falcón quedó como una de las más cobardes y alevosas. En un primer momento se cuentan treinta y seis charcos de sangre. Para explicar el drama, el militar traerá el argumento que todavía hoy se emplea en la Argentina: le echa la culpa a los "agitadores". Seguirán días de paro general proclamado por la FORA que tendrá un desarrollo muy violento. Esos días continuará la brutal represión y se seguirán sumando los muertos. Los obreros no se rinden porque:
08 mayo, 2011
Carta a Rodolfo Walsh. Osvaldo Bayer
Pese a que nací el mismo año que Rodolfo Walsh, siempre lo consideré un maestro. Pese a su asesinato por los sicarios de Massera, Rodolfo sigue hoy más vivo que nunca a través de sus escritos y su ejemplo. Por eso, en el aniversario de su muerte le escribí una carta sabiendo de antemano que me va a responder desde sus libros, cada vez que yo los vuelva a releer. Esta fue mi carta:
"Querido Rodolfo:
Tu carta a la Junta Militar lo previó todo, denunció todo, dijo todo. La escribiste aquí, en tierra y de frente. Basta comparar tus límpidas, escuetas verdades, con el último decreto de los militares que decretó la autoamnistía de los generales en huida, el firmado por aquel Bignone, el único oficial de la historia que entregó a sus propios soldados para que los asesinaran. Vos, con la palabra allí, de frente, sin moverte. Los generales con sus picanas, sus pentonavales, sus capuchas, que ya pensaban en la fuga. Desde el momento en que cerraste el sobre con tu misiva ya comenzaba la derrota del plomo. Tu palabra y tu ética, Rodolfo. Por eso tu nombre ya está en una esquina porteña. Tan pronto, contigo, la Historia hizo su selección. Vos el 'terrorista', listo a la discusión otra vez. Los occidentales y cristianos Videla, Massera y toda su cohorte de amanuenses ya en el techo de la basura de la historia, por los siglos de los siglos. Vos, sin títulos, sin premios. Es que marcaste a fuego, sin proponértelo, al resto de los intelectuales argentinos. Los hubo quienes se sentaron a la diestra del dictador a la mesa servida del triunfo de la picana y hubo otros que no oyeron ni vieron ni hablaron cuando los balazos te fueron llevando la vida. Habrás sonreído cuando leíste la nómina de intelectuales que ahora adhieren a tu recuerdo. Los que te negaron al tercer canto del gallo hoy se apresuran a aplaudirte. ¿Y que dirán aquellos científicos de las letras, faraones y mandarines de cátedras e institutos que te calificaron esteta de la muerte? Hoy se apresuran a poner tus libros en las vitrinas oficiales. Pero nunca le diste importancia a esas cosas. Con tu máquina de escribir te metiste en los intestinos del pueblo, en el dolor y la humillación de la pobrería, de los azuzados. Mientras otros se dedicaban a cuchilleros o hacían romanticismo con antiguos generales fusiladores, vos -decepcionando a los críticos literarios consagrados- te metías en la actualidad: ¡oh pecado!, y todas sus mafias. Algo imperdonable para el olimpo y los repartidores de prebendas. Pero ni reparabas en esto. Trascendías a todas las sectas de café y de cátedra. Estabas en la calle con los perros y los piojos, los jóvenes y los ilusos, eras el Agustín Tosco de las redacciones. Agustín Tosco ¿te acuerdas de ese muchachón en overol que hablaba de cosas como justicia e igualdad, dignidad y deber? Palabras que no figuran más: hoy todos nos empujamos por aparecer en tapa. Te tomaste en serio la palabra. Exageraste en eso de la verdad. Además siempre creíste que había llegado el momento de descifrar ya los jeroglíficos y las claves. Dedicabas tu tiempo a eso mientras los otros trepaban, trepaban. En una sociedad maestra del trepar soñabas con implantar normas que permitieran un país donde todos tuvieran una canilla con agua y maceta con malvones. ¿Por qué tu insistencia si ya se había demostrado que todos esos intentos terminaban como le fue a Rosa Luxemburgo, con un balazo en la nuca y con el rostro en un charco de lodo? Cometiste otro gran error que tampoco los mandarines de las letras podían perdonarte: hiciste la mejor literatura con un estilo directo, claro, preciso, como el de un maestro primario rural. Te entendían y te entienden todos. Rompiste el mito sagrado que un intelectual debe ser un travesti de las palabras y no un sembrador de quimeras y rebeldías. Tu más grande pecado fue hacer arte literario puro con sólo los siete colores primarios.
Te arrojaron vivo al mar, te enterraron como NN, te quemaron en una pira. Y aquí estás, en medio de Buenos Aires. Tan rápido la historia puso las cosas en su lugar. Pero éste es el primer paso. Porque ahora queremos saber el nombre y apellido de tus asesinos. En sí, ya los sabemos pero exigimos que lo digan los jueces y el gobierno. Porque no vayamos a creer que todo se arregla con una plazoleta. Porque seria cínico si no pusiéramos aquí también, en una placa, el nombre de tus asesinos. No aceptaríamos que los jueces nos digan que ya no es posible por las leyes de punto final y obediencia debida. Porque en ese caso tendríamos que poner el nombre de los que te asesinaron por segunda vez: los legisladores que votaron esas leyes, el espurio salvoconducto del crimen. Pero no nos mintamos. Si hoy estuvieras vivo te calificarían con los remoquetes que acostumbra el 'peronista' que está en la Casa Rosada: 'ultraizquierdista' o 'infiltrado al servicio de los intereses extranjeros'. Pero vos seguirías imperturbable. ¡Las cosas que tendrías que decir! Vos que estuviste en aquella CGT de los Argentinos tendrías tanto que hablar del señor Cassia y de la flexibilización, y de la venta de armas para matar a otros latinoamericanos, y de los bastones largos contra los pañuelos blancos de las Madres, y de los ministros de la dictadura que te asesinó y que hoy son ministros de la democracia... y de los pibes en las calles que jamás tendrán un canilla con agua y una maceta con malvones. Por algo quisieron silenciarte. Pero no lo lograron. Tus libros están de nuevo en bibliotecas y colegios. Con ellos se formarán nuevos curiosos de la verdad. Porque la ética es como una cadena sin fin que viene desde el comienzo de la Historia. Y gracias a esa ética y gracias a los Rodolfo Walsh que se fueron dando la mano, hoy todavía hay vida en este mundo. Gracias Rodolfo. Qué alegría nos ha dado el verte de nuevo entre nosotros, para siempre".
"Querido Rodolfo:
Tu carta a la Junta Militar lo previó todo, denunció todo, dijo todo. La escribiste aquí, en tierra y de frente. Basta comparar tus límpidas, escuetas verdades, con el último decreto de los militares que decretó la autoamnistía de los generales en huida, el firmado por aquel Bignone, el único oficial de la historia que entregó a sus propios soldados para que los asesinaran. Vos, con la palabra allí, de frente, sin moverte. Los generales con sus picanas, sus pentonavales, sus capuchas, que ya pensaban en la fuga. Desde el momento en que cerraste el sobre con tu misiva ya comenzaba la derrota del plomo. Tu palabra y tu ética, Rodolfo. Por eso tu nombre ya está en una esquina porteña. Tan pronto, contigo, la Historia hizo su selección. Vos el 'terrorista', listo a la discusión otra vez. Los occidentales y cristianos Videla, Massera y toda su cohorte de amanuenses ya en el techo de la basura de la historia, por los siglos de los siglos. Vos, sin títulos, sin premios. Es que marcaste a fuego, sin proponértelo, al resto de los intelectuales argentinos. Los hubo quienes se sentaron a la diestra del dictador a la mesa servida del triunfo de la picana y hubo otros que no oyeron ni vieron ni hablaron cuando los balazos te fueron llevando la vida. Habrás sonreído cuando leíste la nómina de intelectuales que ahora adhieren a tu recuerdo. Los que te negaron al tercer canto del gallo hoy se apresuran a aplaudirte. ¿Y que dirán aquellos científicos de las letras, faraones y mandarines de cátedras e institutos que te calificaron esteta de la muerte? Hoy se apresuran a poner tus libros en las vitrinas oficiales. Pero nunca le diste importancia a esas cosas. Con tu máquina de escribir te metiste en los intestinos del pueblo, en el dolor y la humillación de la pobrería, de los azuzados. Mientras otros se dedicaban a cuchilleros o hacían romanticismo con antiguos generales fusiladores, vos -decepcionando a los críticos literarios consagrados- te metías en la actualidad: ¡oh pecado!, y todas sus mafias. Algo imperdonable para el olimpo y los repartidores de prebendas. Pero ni reparabas en esto. Trascendías a todas las sectas de café y de cátedra. Estabas en la calle con los perros y los piojos, los jóvenes y los ilusos, eras el Agustín Tosco de las redacciones. Agustín Tosco ¿te acuerdas de ese muchachón en overol que hablaba de cosas como justicia e igualdad, dignidad y deber? Palabras que no figuran más: hoy todos nos empujamos por aparecer en tapa. Te tomaste en serio la palabra. Exageraste en eso de la verdad. Además siempre creíste que había llegado el momento de descifrar ya los jeroglíficos y las claves. Dedicabas tu tiempo a eso mientras los otros trepaban, trepaban. En una sociedad maestra del trepar soñabas con implantar normas que permitieran un país donde todos tuvieran una canilla con agua y maceta con malvones. ¿Por qué tu insistencia si ya se había demostrado que todos esos intentos terminaban como le fue a Rosa Luxemburgo, con un balazo en la nuca y con el rostro en un charco de lodo? Cometiste otro gran error que tampoco los mandarines de las letras podían perdonarte: hiciste la mejor literatura con un estilo directo, claro, preciso, como el de un maestro primario rural. Te entendían y te entienden todos. Rompiste el mito sagrado que un intelectual debe ser un travesti de las palabras y no un sembrador de quimeras y rebeldías. Tu más grande pecado fue hacer arte literario puro con sólo los siete colores primarios.
Te arrojaron vivo al mar, te enterraron como NN, te quemaron en una pira. Y aquí estás, en medio de Buenos Aires. Tan rápido la historia puso las cosas en su lugar. Pero éste es el primer paso. Porque ahora queremos saber el nombre y apellido de tus asesinos. En sí, ya los sabemos pero exigimos que lo digan los jueces y el gobierno. Porque no vayamos a creer que todo se arregla con una plazoleta. Porque seria cínico si no pusiéramos aquí también, en una placa, el nombre de tus asesinos. No aceptaríamos que los jueces nos digan que ya no es posible por las leyes de punto final y obediencia debida. Porque en ese caso tendríamos que poner el nombre de los que te asesinaron por segunda vez: los legisladores que votaron esas leyes, el espurio salvoconducto del crimen. Pero no nos mintamos. Si hoy estuvieras vivo te calificarían con los remoquetes que acostumbra el 'peronista' que está en la Casa Rosada: 'ultraizquierdista' o 'infiltrado al servicio de los intereses extranjeros'. Pero vos seguirías imperturbable. ¡Las cosas que tendrías que decir! Vos que estuviste en aquella CGT de los Argentinos tendrías tanto que hablar del señor Cassia y de la flexibilización, y de la venta de armas para matar a otros latinoamericanos, y de los bastones largos contra los pañuelos blancos de las Madres, y de los ministros de la dictadura que te asesinó y que hoy son ministros de la democracia... y de los pibes en las calles que jamás tendrán un canilla con agua y una maceta con malvones. Por algo quisieron silenciarte. Pero no lo lograron. Tus libros están de nuevo en bibliotecas y colegios. Con ellos se formarán nuevos curiosos de la verdad. Porque la ética es como una cadena sin fin que viene desde el comienzo de la Historia. Y gracias a esa ética y gracias a los Rodolfo Walsh que se fueron dando la mano, hoy todavía hay vida en este mundo. Gracias Rodolfo. Qué alegría nos ha dado el verte de nuevo entre nosotros, para siempre".
30 abril, 2011
Nunca Más. Informe de la Conadep. Ernesto Sabato
Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fenómeno que ha ocurrido en muchos otros países. Así aconteció en Italia, que durante largos años debió sufrir la despiadada acción de las formaciones fascistas, de las Brigadas Rojas y de grupos similares. Pero esa nación no abandonó en ningún momento los principios del derecho para combatirlo, y lo hizo con absoluta eficacia, mediante los tribunales ordinarios, ofreciendo a los acusados todas las garantías de la defensa en juicio; y en ocasión del secuestro de Aldo Moro, cuando un miembro de los servicios de seguridad le propuso al General Della Chiesa torturar a un detenido que parecía saber mucho, le respondió con palabras memorables: «Italia puede permitirse perder a Aldo Moro. No, en cambio, implantar la tortura».
No fue de esta manera en nuestro país: a los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido, porque desde el 24 de marzo de 1976 contaron con el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos.
Nuestra Comisión no fue instituída para juzgar, pues para eso estan los jueces constitucionales, sino para indagar la suerte de los desaparecidos en el curso de estos años aciagos de la vida nacional. Pero, después de haber recibido varios miles de declaraciones y testimonios, de haber verificado o determinado la existencia de cientos de lugares clandestinos de detención y de acumular más de cincuenta mil páginas documentales, tenemos la certidumbre de que la dictadura militar produjo la más grande tragedia de nuestra historia, y la más salvaje. Y, si bien debemos esperar de la justicia la palabra definitiva, no podemos callar ante lo que hemos oído, leído y registrado; todo lo cual va mucho más allá de lo que pueda considerarse como delictivo para alcanzar la tenebrosa categoría de los crímenes de lesa humanidad. Con la técnica de la desaparición y sus consecuencias, todos los principios éticos que las grandes religiones y las más elevadas filosofías erigieron a lo largo de milenios de sufrimientos y calamidades fueron pisoteados y bárbaramente desconocidos.
Son muchísimos los pronunciamientos sobre los sagrados derechos de la persona a través de la historia y, en nuestro tiempo, desde los que consagró la Revolución Francesa hasta los estipulados en las Cartas Universales de Derechos Humanos y en las grandes encíclicas de este siglo. Todas las naciones civilizadas, incluyendo la nuestra propia, estatuyeron en sus constituciones garantías que jamás pueden suspenderse, ni aun en los más catastróficos estados de emergencia: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a proceso; el derecho a no sufrir condiciones inhumanas de detención, negación de la justicia o ejecución sumaria.
De la enorme documentación recogida por nosotros se infiere que los derechos humanos fueron violados en forma orgánica y estatal por la represión de las Fuerzas Armadas. Y no violados de manera esporádica sino sistemática, de manera siempre la misma, con similares secuestros e idénticos tormentos en toda la extensión del territorio. ¿Cómo no atribuirlo a una metodología del terror planificada por los altos mandos? ¿Cómo podrían haber sido cometidos por perversos que actuaban por su sola cuenta bajo un régimen rigurosamente militar, con todos los poderes y medios de información que esto supone? ¿Cómo puede hablarse de «excesos individuales»? De nuestra información surge que esta tecnología del infierno fue llevada a cabo por sádicos pero regimentados ejecutores. Si nuestras inferencias no bastaran, ahí están las palabras de despedida pronunciadas en la Junta Interamericana de Defensa por el jefe de la delegación argentina, General Santiago Omar Riveros, el 24 de enero de 1980: «Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los Comandos Superiores» . Así, cuando ante el clamor universal por los horrores perpetrados, miembros de la Junta Militar deploraban los «excesos de la represión, inevitables en una guerra sucia» , revelaban una hipócrita tentativa de descargar sobre subalternos independientes los espantos planificados.
No fue de esta manera en nuestro país: a los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido, porque desde el 24 de marzo de 1976 contaron con el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos.
Nuestra Comisión no fue instituída para juzgar, pues para eso estan los jueces constitucionales, sino para indagar la suerte de los desaparecidos en el curso de estos años aciagos de la vida nacional. Pero, después de haber recibido varios miles de declaraciones y testimonios, de haber verificado o determinado la existencia de cientos de lugares clandestinos de detención y de acumular más de cincuenta mil páginas documentales, tenemos la certidumbre de que la dictadura militar produjo la más grande tragedia de nuestra historia, y la más salvaje. Y, si bien debemos esperar de la justicia la palabra definitiva, no podemos callar ante lo que hemos oído, leído y registrado; todo lo cual va mucho más allá de lo que pueda considerarse como delictivo para alcanzar la tenebrosa categoría de los crímenes de lesa humanidad. Con la técnica de la desaparición y sus consecuencias, todos los principios éticos que las grandes religiones y las más elevadas filosofías erigieron a lo largo de milenios de sufrimientos y calamidades fueron pisoteados y bárbaramente desconocidos.
Son muchísimos los pronunciamientos sobre los sagrados derechos de la persona a través de la historia y, en nuestro tiempo, desde los que consagró la Revolución Francesa hasta los estipulados en las Cartas Universales de Derechos Humanos y en las grandes encíclicas de este siglo. Todas las naciones civilizadas, incluyendo la nuestra propia, estatuyeron en sus constituciones garantías que jamás pueden suspenderse, ni aun en los más catastróficos estados de emergencia: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a proceso; el derecho a no sufrir condiciones inhumanas de detención, negación de la justicia o ejecución sumaria.
De la enorme documentación recogida por nosotros se infiere que los derechos humanos fueron violados en forma orgánica y estatal por la represión de las Fuerzas Armadas. Y no violados de manera esporádica sino sistemática, de manera siempre la misma, con similares secuestros e idénticos tormentos en toda la extensión del territorio. ¿Cómo no atribuirlo a una metodología del terror planificada por los altos mandos? ¿Cómo podrían haber sido cometidos por perversos que actuaban por su sola cuenta bajo un régimen rigurosamente militar, con todos los poderes y medios de información que esto supone? ¿Cómo puede hablarse de «excesos individuales»? De nuestra información surge que esta tecnología del infierno fue llevada a cabo por sádicos pero regimentados ejecutores. Si nuestras inferencias no bastaran, ahí están las palabras de despedida pronunciadas en la Junta Interamericana de Defensa por el jefe de la delegación argentina, General Santiago Omar Riveros, el 24 de enero de 1980: «Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los Comandos Superiores» . Así, cuando ante el clamor universal por los horrores perpetrados, miembros de la Junta Militar deploraban los «excesos de la represión, inevitables en una guerra sucia» , revelaban una hipócrita tentativa de descargar sobre subalternos independientes los espantos planificados.
27 abril, 2011
El general y la madre. Osvaldo Bayer
El general y la madre. Un buen título para un Dürrenmatt. El general ha iniciado juicio contra la madre. Pide severas penas contra ella. El general exhibe treinta y dos medallas en el pecho, las hemos contado una por una. Para que no se le deforme la chaquetilla las ha reemplazado por pequeños trocitos de géneros colorinches. Del lado derechos del pecho lleva sus distintivos, entre los cuales se destaca la de oficial del Estado Mayor. El general que durante toda su vida se calló la boca, se tapó los oídos y miró para arriba tiene treinta y dos medallas. La madre como único distintivo lleva un pañuelo blanco en la cabeza, como nuestras abuelas campesinas cuando llegaron a las pampas. El general ha iniciado su batalla más ardua. La ha emprendido contra la Madre de Plaza de Mayo porque ésta lo llamó "encubridor de violaciones a los derechos humanos". La madre había dicho textualmente estas palabras inequívocas y sujetas a una única interpretación, así, sin adornos metafóricos ni leguleyos.
En este sentido, el juez federal Jorge Ballesteros no tendrá que recurrir a los códigos antiguos ni modernos o a intérpretes del derechos positivo en la materia. Pero la madre habló aún más claro. Dijo que el general "si estuvo durante la dictadura militar en una embajada, al callarse la boca, colaboró en tapar los crímenes de su ejército; si estuvo en un cuartel, o dio o recibió órdenes que movieron la maquinaria de la tortura, el robo y el asesinato de miles de personas, es un asesino; si lo hizo por obediencia debida tendría que haber denunciado lo que vio, lo que calló y lo que supo, como primer deber de un ciudadano honesto. No lo hizo, entonces es un encubridor. Y un encubridor es un criminal. No cabe otra interpretación. Esa es la verdad". ¿Cabe otra interpretación de la conducta del general Balza? Los políticos la harán de acuerdo a la conveniencia de decir justo ahora esa verdad. Los negociadores por excelencia tratarán de ignorar el episodio, o mejor dicho, ignorar la verdad de la madre.
En este sentido, el juez federal Jorge Ballesteros no tendrá que recurrir a los códigos antiguos ni modernos o a intérpretes del derechos positivo en la materia. Pero la madre habló aún más claro. Dijo que el general "si estuvo durante la dictadura militar en una embajada, al callarse la boca, colaboró en tapar los crímenes de su ejército; si estuvo en un cuartel, o dio o recibió órdenes que movieron la maquinaria de la tortura, el robo y el asesinato de miles de personas, es un asesino; si lo hizo por obediencia debida tendría que haber denunciado lo que vio, lo que calló y lo que supo, como primer deber de un ciudadano honesto. No lo hizo, entonces es un encubridor. Y un encubridor es un criminal. No cabe otra interpretación. Esa es la verdad". ¿Cabe otra interpretación de la conducta del general Balza? Los políticos la harán de acuerdo a la conveniencia de decir justo ahora esa verdad. Los negociadores por excelencia tratarán de ignorar el episodio, o mejor dicho, ignorar la verdad de la madre.
04 abril, 2011
El coraje civil y sus principios. Osvaldo Bayer
Los ajeros. Allá, en Rodeo del Medio, Maipú. Sí, en Mendoza. Los trabajadores de la tierra más maltratados por los dueños de todo. En estas páginas ya fueron protagonistas. Pero los dueños del ajo argentino no cejan en sus ansiedades de ganar en vez de repartir a cada uno lo suyo como aconsejan la racionalidad y la justicia entre los seres humanos. Aunque los ajeros tomaron conciencia de la explotación que sufren. Ya volcamos sus sentimientos ante la explotación, sus sueños de reivindicación. Que sus manos cosechadoras sean respetadas. Los ajeros, casi en su totalidad, bolivianos. Explotados en la tierra donde San Martín inició su marcha hacia la libertad de los pueblos latinoamericanos sin caer en la necedad y el egoísmo bastardo de las fronteras. En ese puente a la libertad que fue Mendoza, hoy se explota justo a los hijos de esas tierras su-damericanas que tendrían que ser hijos de una tierra para todos.
Los ajeros son explotados por los intermediarios que se quedan con parte de la paga de los recolectores. El convenio colectivo establece un valor por caja cosechada que no se respeta. Actualmente trabajan diez horas por día. Recordemos que los obreros argentinos comenzaron a luchar por la jornada de ocho horas en 1890.
Nuestros ajeros exigen que el trato sea directamente con los patrones y no con los intermediarios llamados “cuadrilleros”. Se ejerce violencia contra los ajeros, como la que le ocurrió a Dalmiro Condory, que fue atropellado por una camioneta, en tanto que a otros ajeros les fueron arrojadas piedras cuando trabajaban. Las condiciones de trabajo llegan hasta la humillación: “Hacen dormir hasta tres parejas por habitación con sus chicos”, declaran. En algunos lugares reinan condiciones como las de los esclavos antes de 1813. En ese sentido ha comenzado a actuar la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), que recordó a los patrones que los recolectores del ajo están comprendidos bajo el régimen de trabajo agrario, Ley 22.248.
29 marzo, 2011
De eso ya se habla. Osvaldo Bayer
Poco a poco, la ética se está adentrando en la interpretación de nuestra historia. Hace unos días, en el propio salón de actos de la Legislatura de Buenos Aires, se realizó un encuentro en el cual se puso el acento en lo que nos pasó a los argentinos en el tratamiento de los pueblos originarios que viven desde hace siglos en estas tierras. Sí, justo allí. En ese edificio, donde hace muy poco se echó la culpa de todos nuestros males a los “trapitos” y a los “limpiavidrios”, se hizo un análisis histórico y se debatió con total amplitud cómo fueron traicionados los principios de Mayo en nuestra historia posterior, basada en el derecho del más fuerte, en el poder de los dueños de la tierra, en los políticos personalistas, en dictaduras militares cada vez más repetidas, y en el atroz proceder racista contra los pueblos originarios.
Se discurrió acerca de la docencia sobre la base de la Libertad y la Verdad, el respeto a los intereses mutuos, y cómo llegar a eso que repetimos al cantar el himno: “ved en trono a la noble igualdad”. Cómo concretar esas sabias palabras de Esteban Echeverría, escritas en 1837: “Asociación, progreso, libertad, igualdad, fraternidad, términos correlativos de la gran síntesis social y humanitaria, símbolos divinos del venturoso porvenir de los pueblos de la humanidad. La libertad no puede realizarse sino por medio de la igualdad, y la igualdad, sin el auxilio de la asociación o del concurso de las fuerzas individuales encaminadas a un objeto: el progreso continuo. El camino para llegar a la libertad es la igualdad. La Igualdad y la Libertad son los principios engendradores de la Democracia”.
¿Dónde quedó esa democracia un siglo después, con la serie de dictaduras militares que llegaron a su más alto índice de abyección con el sistema de la desaparición de personas y el robo de los niños a sus madres? Es increíble. Del pensamiento de Mayo a la picana eléctrica de Uriburu-Lugones.
Lo que nos caracteriza a los argentinos de lo que hicimos con el Pensamiento de Mayo de un Mariano Moreno, un Belgrano o un Castelli, lo tenemos allí: en la Diagonal Sur. A esos pensamientos libertarios, tan libertarios que emocionan, los convertimos en el bronce para hacer la estatua del genocida Roca. Justo un producto de aquella Década Infame que comenzó Uriburu en el ’30 y prosiguieron los políticos de la hipocresía desmandada: el Fraude Patriótico. Y desde ese momento, Roca, el genocida, nos ha marcado el ritmo a los argentinos: no el “ved en trono a la noble igualdad en Libertad”, sino el latifundio, los niños con hambre y las villas miseria.
Sí, fue en el salón de la Legislatura donde –no por supuesto por parte de los legisladores, claro está (aunque algunos de ellos estuvieron en las primeras filas del público dando su solidaridad con los estudios históricos que allí se debatieron)– se realizó esa fiesta de la libertad de ideas y de opiniones. Comenzó con un prólogo de música de la tierra, con esa música profunda, sencilla, como ecos de trinos de mil aves distintas. Y se leyeron poesías acerca de la tierra y su gente escritas por monseñor Angelelli, aquel obispo mártir, asesinado por los uniformados de turno. Ese obispo, además de luchador inclaudicable de los derechos de la gente de la tierra, los describía en idioma poético. Poesías para recitar al compás de guitarras gauchas, para enseñar en nuestras aulas. Angelelli, cuyo cuerpo quedó tirado en la ruta sólo porque quería la dignidad para toda su gente, la gente humilde, de andar pausado que sabe acariciar a la naturaleza.
Se discurrió acerca de la docencia sobre la base de la Libertad y la Verdad, el respeto a los intereses mutuos, y cómo llegar a eso que repetimos al cantar el himno: “ved en trono a la noble igualdad”. Cómo concretar esas sabias palabras de Esteban Echeverría, escritas en 1837: “Asociación, progreso, libertad, igualdad, fraternidad, términos correlativos de la gran síntesis social y humanitaria, símbolos divinos del venturoso porvenir de los pueblos de la humanidad. La libertad no puede realizarse sino por medio de la igualdad, y la igualdad, sin el auxilio de la asociación o del concurso de las fuerzas individuales encaminadas a un objeto: el progreso continuo. El camino para llegar a la libertad es la igualdad. La Igualdad y la Libertad son los principios engendradores de la Democracia”.
¿Dónde quedó esa democracia un siglo después, con la serie de dictaduras militares que llegaron a su más alto índice de abyección con el sistema de la desaparición de personas y el robo de los niños a sus madres? Es increíble. Del pensamiento de Mayo a la picana eléctrica de Uriburu-Lugones.
Lo que nos caracteriza a los argentinos de lo que hicimos con el Pensamiento de Mayo de un Mariano Moreno, un Belgrano o un Castelli, lo tenemos allí: en la Diagonal Sur. A esos pensamientos libertarios, tan libertarios que emocionan, los convertimos en el bronce para hacer la estatua del genocida Roca. Justo un producto de aquella Década Infame que comenzó Uriburu en el ’30 y prosiguieron los políticos de la hipocresía desmandada: el Fraude Patriótico. Y desde ese momento, Roca, el genocida, nos ha marcado el ritmo a los argentinos: no el “ved en trono a la noble igualdad en Libertad”, sino el latifundio, los niños con hambre y las villas miseria.
Sí, fue en el salón de la Legislatura donde –no por supuesto por parte de los legisladores, claro está (aunque algunos de ellos estuvieron en las primeras filas del público dando su solidaridad con los estudios históricos que allí se debatieron)– se realizó esa fiesta de la libertad de ideas y de opiniones. Comenzó con un prólogo de música de la tierra, con esa música profunda, sencilla, como ecos de trinos de mil aves distintas. Y se leyeron poesías acerca de la tierra y su gente escritas por monseñor Angelelli, aquel obispo mártir, asesinado por los uniformados de turno. Ese obispo, además de luchador inclaudicable de los derechos de la gente de la tierra, los describía en idioma poético. Poesías para recitar al compás de guitarras gauchas, para enseñar en nuestras aulas. Angelelli, cuyo cuerpo quedó tirado en la ruta sólo porque quería la dignidad para toda su gente, la gente humilde, de andar pausado que sabe acariciar a la naturaleza.
24 marzo, 2011
Rodolfo Walsh: Hay cosas que sería útil que fueran dichas
Marzo de 1972. De los papeles personales de Rodolfo Walsh, reflexiones sobre su vida y su escritura. Walsh textual.
"Martes 14. Entre el sábado y el lunes lectura de la novela de Paco (Urondo). Agitó muchas cosas, entre ellas el siempre latente problema de la escritura.
Aunque es evidente que no me considero ya un novelista, que no me veo consagrando mi vida a escribir novelas, ni siquiera una novela, también es cierto que hay cosas que podría decir que me gustaría decir que sería útil que fueran dichas.
Pienso que mi vida como muchas vidas ilustra cosas, que esas cosas serían más claras para algunos de los demás para aquellos a quienes quiero entre los demás si yo encontrara una forma verídica sincera de sintetizar esa vida y esa experiencia.
¿Cuál sería el método? Imagino de pronto una especie de inventario de todas las cosas los lugares las ideas sobre todo las personas que se han acumulado en mi memoria. Tal vez si hiciera ese inventario encontraría luego el hilo conductor que lo justificará literariamente pero sobre todo su razón de ser histórica política.
Porque si yo muriera mañana una parte de mi vida –esta parte de mi vida- podría parecer insensata y ser reclamada por algunos que desprecio e ignorada por otros a los que podría amar. Desde luego esa reivindicación personal no es lo que más importa –aunque no sea totalmente capaz aún de renunciar a ella. Lo que importa es el proceso que ha pasado por mí la historia de cómo yo cambié y cambiaron los demás y cambió el país.
Lo que importa es cómo pudo nacer aquí en este lugar dejado lo que está naciendo. Importan también los otros, los responsables, los chantas: yo me entiendo por ahora.
Imagino también un inventario de las cosas que quiero y las cosas que odio: ya lo dije. Las cosas que quiero mis hijas el trabajo oscuro que hago los compañeros el futuro los que no obedecen los que no se rinden los que piensan y forjan y planean los que actúan el análisis claro la revelación de lo escondido el método cotidiano la furia fría la alegría general que ha de venir un día la gente abrazándose la pareja en su amor la esperanza insobornable la sumersión en los otros.
Las cosas que odio que desprecio la traición la estupidez Frondizi la televisión Jacobo los yanquis de la Esso o los ingleses de la Shell porque estos hijos de puta son cuñas del mismo palo Bernardo Neustad los mercenarios los discursos de los generales las turritas y los pavos de la publicidad oliendo a la colonia que mata los comunistas del partido los falsos profetas de la izquierda acalambrada la camiseta peronista el bigote peronista el odio de los oligarcas la cultura de La Prensa la senilidad de Borges la convicción de Gleyzer o de Aizcorbe los que matan a la gente los torturadores los farsantes los radicales del pueblo sobre todo si son jóvenes y una lista inmensa inalcanzable que se podría tratar de perfeccionar.
¿Qué hago yo con todo eso? Empiezo a juntarlo y empiezo a mirarlo empiezo a estudiarlo empiezo a ver si se deja escribir. Y si no se deja mala suerte será como la primera nenita que no se dejó cuando yo tenía ocho años y ella tal vez seis. Porque si no es sobre eso no vale la pena escribir sobre nada".
Rodolfo Walsh 14/3/72
Fuente: "La Voluntad. Tomo I" de Anguita-Caparrós, págs 535/536
Nota: la ausencia de comas es textual del libro, a su vez textual del original.
"Martes 14. Entre el sábado y el lunes lectura de la novela de Paco (Urondo). Agitó muchas cosas, entre ellas el siempre latente problema de la escritura.
Aunque es evidente que no me considero ya un novelista, que no me veo consagrando mi vida a escribir novelas, ni siquiera una novela, también es cierto que hay cosas que podría decir que me gustaría decir que sería útil que fueran dichas.
Pienso que mi vida como muchas vidas ilustra cosas, que esas cosas serían más claras para algunos de los demás para aquellos a quienes quiero entre los demás si yo encontrara una forma verídica sincera de sintetizar esa vida y esa experiencia.
¿Cuál sería el método? Imagino de pronto una especie de inventario de todas las cosas los lugares las ideas sobre todo las personas que se han acumulado en mi memoria. Tal vez si hiciera ese inventario encontraría luego el hilo conductor que lo justificará literariamente pero sobre todo su razón de ser histórica política.
Porque si yo muriera mañana una parte de mi vida –esta parte de mi vida- podría parecer insensata y ser reclamada por algunos que desprecio e ignorada por otros a los que podría amar. Desde luego esa reivindicación personal no es lo que más importa –aunque no sea totalmente capaz aún de renunciar a ella. Lo que importa es el proceso que ha pasado por mí la historia de cómo yo cambié y cambiaron los demás y cambió el país.
Lo que importa es cómo pudo nacer aquí en este lugar dejado lo que está naciendo. Importan también los otros, los responsables, los chantas: yo me entiendo por ahora.
Imagino también un inventario de las cosas que quiero y las cosas que odio: ya lo dije. Las cosas que quiero mis hijas el trabajo oscuro que hago los compañeros el futuro los que no obedecen los que no se rinden los que piensan y forjan y planean los que actúan el análisis claro la revelación de lo escondido el método cotidiano la furia fría la alegría general que ha de venir un día la gente abrazándose la pareja en su amor la esperanza insobornable la sumersión en los otros.
Las cosas que odio que desprecio la traición la estupidez Frondizi la televisión Jacobo los yanquis de la Esso o los ingleses de la Shell porque estos hijos de puta son cuñas del mismo palo Bernardo Neustad los mercenarios los discursos de los generales las turritas y los pavos de la publicidad oliendo a la colonia que mata los comunistas del partido los falsos profetas de la izquierda acalambrada la camiseta peronista el bigote peronista el odio de los oligarcas la cultura de La Prensa la senilidad de Borges la convicción de Gleyzer o de Aizcorbe los que matan a la gente los torturadores los farsantes los radicales del pueblo sobre todo si son jóvenes y una lista inmensa inalcanzable que se podría tratar de perfeccionar.
¿Qué hago yo con todo eso? Empiezo a juntarlo y empiezo a mirarlo empiezo a estudiarlo empiezo a ver si se deja escribir. Y si no se deja mala suerte será como la primera nenita que no se dejó cuando yo tenía ocho años y ella tal vez seis. Porque si no es sobre eso no vale la pena escribir sobre nada".
Rodolfo Walsh 14/3/72
Fuente: "La Voluntad. Tomo I" de Anguita-Caparrós, págs 535/536
Nota: la ausencia de comas es textual del libro, a su vez textual del original.
16 marzo, 2011
Las astucias de la servidumbre-REPORTAJE A DAVID VIÑAS
Domesticación o barbarie
En una época pienso en Contorno, para poner un ejemplo- hubo grandes polémicas culturales en la Argentina. ¿Qué pasa ahora? Da la sensación de que ya no hay debate, de que circula una especie de cortesía en el mundo intelectual, de que nadie quiere irritar a los otros.
¡Ah, eso! La cautela, la cautela. Parecería que cierta cosa polémica (y esto ya lo verifiqué en España) es algo así como barbarie. ¿Qué es lo que se ha postulado y logrado aquí: una especie de domesticación del intelectual. Ya no es civilización o barbarie; es ser domesticado o bárbárbaro. ¿Está claro? Si de eso se trata, postulo una especie de barbarización del espacio intelectual. Digo, ¿no? Lo que subyace es temor a las secuelas, a...
¿Perder espacios?
...Puede ser, desde ya... perder espacios... aparecer como excesivo, perder la calidad de intelectual televisivo, de intelectual más o menos mimado. Y esto quiere decir privilegios. Privilegios indudables, ¿no? Entonces, es mejor entrar en el juego presuntamente irónico...
... elegante.
Por un lado. Y por otro, quizá, considerablemente, un miedo a que la cosa se exacerbe y que de la simple polémica intelectual se vaya al reconocimiento de, digamos, la guerra civil permanente. Es decir, en última instancia, no llevemos esto a zonas más graves. Yo creo que tenés razón vos: ahí aparece la cortesía. Paremos la mano, porque esto es empezar a tirar pálidas, es exacerbar la discusión, es hablar de cosas que, mejor, dejémoslas para más adelante. Ya. Está bien: enfriemos la cosa, seamos lo suficientemente educados y civilizados como para que esto no parezca algo de mal gusto.
En una época pienso en Contorno, para poner un ejemplo- hubo grandes polémicas culturales en la Argentina. ¿Qué pasa ahora? Da la sensación de que ya no hay debate, de que circula una especie de cortesía en el mundo intelectual, de que nadie quiere irritar a los otros.
¡Ah, eso! La cautela, la cautela. Parecería que cierta cosa polémica (y esto ya lo verifiqué en España) es algo así como barbarie. ¿Qué es lo que se ha postulado y logrado aquí: una especie de domesticación del intelectual. Ya no es civilización o barbarie; es ser domesticado o bárbárbaro. ¿Está claro? Si de eso se trata, postulo una especie de barbarización del espacio intelectual. Digo, ¿no? Lo que subyace es temor a las secuelas, a...
¿Perder espacios?
...Puede ser, desde ya... perder espacios... aparecer como excesivo, perder la calidad de intelectual televisivo, de intelectual más o menos mimado. Y esto quiere decir privilegios. Privilegios indudables, ¿no? Entonces, es mejor entrar en el juego presuntamente irónico...
... elegante.
Por un lado. Y por otro, quizá, considerablemente, un miedo a que la cosa se exacerbe y que de la simple polémica intelectual se vaya al reconocimiento de, digamos, la guerra civil permanente. Es decir, en última instancia, no llevemos esto a zonas más graves. Yo creo que tenés razón vos: ahí aparece la cortesía. Paremos la mano, porque esto es empezar a tirar pálidas, es exacerbar la discusión, es hablar de cosas que, mejor, dejémoslas para más adelante. Ya. Está bien: enfriemos la cosa, seamos lo suficientemente educados y civilizados como para que esto no parezca algo de mal gusto.
15 febrero, 2011
La lucha continúa. Osvaldo Bayer
Valió la pena iniciar la lucha por hacer justicia con alguien que lo mereció siempre: Agustín Tosco. Ya es la tercera nota que escribo sobre él, desde que me enteré de que a la Avenida de Circunvalación de la ciudad de Córdoba le habían quitado el digno nombre del dirigente obrero. Nombre que había sido aprobado por unanimidad por los representantes de esa ciudad elegidos por el pueblo. La eliminación la hizo la Legislatura provincial sin argumento ninguno. Para colmo, y como hecho negativo hacia los principios democráticos, se hizo “sobre tablas”, sin discusión previa, de acuerdo con la propuesta del diputado provincial Passerini. Como conocí profundamente a Tosco, lo invité al diputado Passerini a una discusión pública acerca de ese hombre del pueblo, de absoluta humildad, que siempre marchó al frente en la lucha contra las dictaduras militares, que dio la cara para denunciar las injusticias de nuestra sociedad y que murió perseguido por la fuerza brutal oficialista y asesina de las Tres A.
Si existe un ejemplo de un ciudadano que sale a la calle para defender la dignidad del ser humano en tiempos de crímenes oficiales y dictaduras de métodos que nos avergüenzan como argentinos, ese ejemplo es el de Agustín Tosco. Y justo ahora, que se le habían reconocido todos esos méritos a ese verdadero ejemplo de dignidad, la Legislatura cordobesa, entre gallos y medianoche, le quita su nombre a una avenida. No se pregunta al pueblo, no, se vota “sobre tablas”, sin discusión. Más cuando es conocido el hecho de que, poco antes, una emisora cordobesa propuso a los oyentes que votaran al cordobés más querido de la historia de esa provincia. ¿Y quién ganó por mayoría? Agustín Tosco. Lo mismo ocurrió con la escuela EEM Nº 2, DE 16, cuyo nombre fue votado por alumnos y docentes y hoy se llama “Agustín Tosco”. Y, como si fuera poco, la Escuela de Enseñanza Media Nº 7, que funciona en la unidad carcelaria Nº 39 de Ituzaingó, también lleva ese nombre elegido por alumnos y docentes. Y no “sobre tablas”, sino con el debate acerca de cada nombre de candidatos.
La quita del nombre del luchador a esa avenida cordobesa produjo una reacción inmediata: se pronunciaron diversos organismos sociales y sindicales y personas de distintos lugares del espectro social y cultural cordobés. Pero quienes pusieron la cara de inmediato en la protesta fueron nada menos que los hijos de Tosco, Marina y Héctor Agustín, y su nuera, la abogada Mabel Sessa, quienes iniciaron una causa judicial para que se devuelva el nombre de ese héroe del pueblo a esa arteria. Y en ese sentido, ya han sentido una gran alegría en el primer paso que ha dado la Justicia. Justamente cuando estoy escribiendo esta nota me llega la noticia de la resolución del juez Juan José Viñas y firmada también por Ana Laura López, prosecretaria letrada. Por ello “se hace lugar a la medida cautelar solicitada y en consecuencia se ordena a la Dirección Provincial de Vialidad, dependiente del Ministerio de Obras y Servicios Públicos, se abstenga de aplicar la Ley 9869 hasta que recaiga resolución en los presentes autos, en particular cuando dispone acerca de la impresión de la denominada Avenida de Circunvalación Gobernador Juan Bautista Bustos a la Avenida de Circunvalación ‘Agustín Tosco’ de la Ciudad de Córdoba en mapas, carteles, señales y toda otra indicación que sobre la mencionada avenida se efectúe, de acuerdo con la Ley 8555 a cuyo fin ofíciese”. La familia no se rinde y ante el insulto a su padre recurrieron a las instituciones de la democracia para que lo que se trató “sobre tablas” sea tratado por la Justicia. Esta medida cautelar es ya un primer paso al Derecho.
El gobierno cordobés hace pocos días se había dado cuenta del injusto “error” y por eso el gobernador de Córdoba, doctor Schiaretti, en su discurso del 1º de este mes ante la Legislatura, señaló que la avenida que une Córdoba con Salsipuedes pasará a llamarse Agustín Tosco, es decir, otra avenida, no a la que ya llevaba su nombre.
Esto ayuda a la reflexión: entonces, ese hombre, Tosco, es merecedor de ese homenaje. Y nace la pregunta: ¿Y por qué entonces se quitó el nombre a la otra avenida? ¿Con qué razón? ¿Por qué no se explicó al pueblo el motivo en vez de tomar “sobre tablas” esa medida de desconocer el nombre de Tosco?
Los hijos de Tosco y todos aquellos que los acompañamos en su dolor ante la injusticia no aceptamos ahora este juego del cambio de avenida. Queremos que la Avenida de Circunvalación cordobesa siga teniendo el nombre de él. Como se ordena en la medida cautelar de la Justicia. Y no aceptar ahora el cambio por otra. Además, que se diga bien claramente por qué se borró el nombre del luchador y ahora se le pone a otra calle. Es un juego un poco mezquino, además del “sobre tablas” del diputado Passerini. Tengan la valentía y la grandeza, los que tomaron esa medida, de reconocer el error y la humillación que significó para los hijos de Tosco, y para todos aquellos que lo conocimos, cometer tanta mezquindad, y de devolver el nombre que quitaron. Demostrarán espíritu democrático en ser capaces de pedir disculpas a la ciudadanía.
No se trata sólo del nombre de una calle. Se trata de meterse en la historia de los pueblos y dignificarla. Es mucho más honesto decir: “Sí, nos equivocamos” que buscar otros subterfugios para explicar una medida de muy pobre moral.
Por ejemplo, por si los diputados cordobeses lo ignoran, les transcribo las palabras que pronunció la profesora Patricia González Tizón al bautizar la Escuela Nº 2 del Distrito 16 con el nombre de este Hijo del Pueblo. Terminó su discurso con estas palabras: “Nuestra escuela está orientada en Ciencias Sociales. Muchos de nuestros alumnos serán los que deban buscar respuestas a viejos y nuevos desafíos. Creemos que en la figura de Tosco, ejemplo de lucha, está la clave. En los testimonios de aquellos que lo conocieron se reiteran una serie de palabras asociadas a su persona: honestidad, sencillez, coraje, perseverancia, solidaridad, generosidad, coherencia. ¡Cuántos valores para trasmitir, qué nombre tan digno para nuestra escuela!”
Algo para que los diputados cordobeses, encabezados por el legislador Passerini, analicen, y así rectifiquen su conducta.
Bien, pasemos al viejo mundo, siempre con sus búsquedas, sus retrocesos y sus adelantados. Porque así como en Córdoba hay gente con coraje civil que ha reaccionado contra lo cometido en la humillación de la memoria de Tosco, hay también en Europa gente que cuando ve algo que humilla al ser humano también sale a la calle. Aquí, en Alemania, el tema central de debate se ha conformado en la Iglesia Católica. Ya adelantamos la discusión interna que se originó cuando llegaron las denuncias en toda Europa del abuso sexual de niños en colegios católicos. Y la discusión ha llegado ya a la misma conformación de la fe católica, apostólica, romana. Nada menos que 144 teólogos católicos han presentado un documento a la Conferencia Obispal Alemana por el cual se solicita la finalización del voto de castidad para los sacerdotes y que se permita también investir la misión sacerdotal a las mujeres. Señala el documento que luego de los escándalos sexuales, la Iglesia Católica ha caído en una crisis única que señala la necesidad de una profunda reforma. El secretario de la Conferencia Obispal saludó, en primera instancia, la iniciativa como “señal de que los teólogos desean participar en un debate sobre el futuro de la Fe y de la Iglesia”. Y dejó prever que era necesario comenzar una discusión interna sobre el sacerdocio femenino y el reconocimiento de la homosexualidad.
Los teólogos firmantes del documento representan una tercera parte del profesorado universitario en la formación de sacerdotes. El documento se interpreta como una base de discusión antes de la llegada del papa Benedicto XVI, que visitará Alemania en septiembre próximo. Además, los teólogos exigen el reconocimiento de las parejas de homosexuales y de los nuevos casamientos de ya divorciados. Quieren llegar a la discusión de los temas que más duelen y no tapar todo con ceremonias espectaculares de ritos que olvidan el meollo de la realidad humana. También exigen que el nombramiento de las autoridades eclesiásticas no se haga de acuerdo con una costumbre autoritaria sino con la participación de la grey. Se señala que hay que terminar con el sistema jerárquico actual que más se parece al de una organización militar que al de una comunidad civil. El teólogo Hensbach declaró sin tapujos que “los problemas de la Iglesia Católica ya no se deben barrer bajo la alfombra, sino tratarse abiertamente”.
Y para superar la evidente falta de aspirantes a sacerdotes entre la juventud católica se señala que debe permitirse ya a hombres casados ejercer dichas funciones. Antes hubiera sido imposible que los teólogos presentaran un documento así, habrían sido expulsados inmediatamente de la Iglesia. Pero se nota que los tiempos cambian. El oscurantismo ya no es la forma que ayuda a mantener formas y fundamentos. Lo único que vale es el debate, el diálogo que ayude a solucionar en primer término los problemas de esta humanidad y terminar con el mito de pensar el Paraíso para los que se portan bien y el Infierno para los que se portan mal.
Ha comenzado pues, por fin, una discusión interna en la Iglesia Católica sobre temas silenciados durante siglos. Una buena señal.
17 enero, 2011
El almirante que mostró la hilacha. Osvaldo Bayer
Ante la muerte del genocida Massera
Un personaje tan completo como el muerto no vamos a encontrar en toda la historia argentina. Completo en su total decadencia moral, crueldad, ambición fuera de toda medida. Almirante de la Marina de Guerra de la Nación. Massera, a secas.
Traicionó, como otros tantos uniformados en nuestra historia desde 1930, a su juramento pronunciado al recibirse de guardiamarina de ser fiel a la Constitución Nacional. Pero, claro, ante tantos otros ejemplos desde Uriburu, en ese 30, ya casi sólo sería un delito argentino. No, lo feroz de su conducta se puede sintetizar en una sola palabra: la ESMA. Para qué más. Basta ver la celda mínima donde estuvieron tiradas en el piso durante seis meses las tres primeras Madres de Plaza de Mayo. Arrojadas luego desde un avión, vivas, al río. Almirante Massera, esa fue su máxima acción de guerra como almirante. Almirante argentino.
La ESMA: una fábrica del máximo horror a lo Massera. Sí, esa expresión va a quedar para siempre en la historia: Torturar a lo Massera, hacer desaparecer a lo Massera, robar niños a lo Massera.
Y su ambición, sus negocios, su afán de figuración, su ansia de poder: quería ser presidente, millonario, estanciero, empresario, propietario de todo lo que tenía a su alcance. Y llegó sólo a ser un infame y corrupto traidor a todo principio de ética, de humanismo, de grandeza. Eso sí, cuando entraba en una iglesia era el primero que se arrodillaba y santiguaba. Completo. ¿Dónde aprendió todo eso? ¿De sus padres, en la Escuela Naval, en los cursos de oficiales, en su conocido fervor católico?
Massera. Un vocablo que quedará para siempre entre los próceres de la picana eléctrica, invento argentino. Una galería interminable que empieza con el comisario Polo Lugones, el coronel Falcón, el teniente coronel Varela... y la lista sería interminable en esta historia argentina que comenzó con aquellos increíbles hombres de Mayo. Los nombro: Belgrano, Moreno, Castelli, Monteagudo. Y nace la pregunta desesperada: ¿qué nos pasó a los argentinos? Desde aquel Mayo a ese marzo del 76 en que iba a empezar la marcha hacia la desaparición del respeto a la vida. Comienza la “desaparición” llamada ya la “muerte argentina” en los diccionarios de ideas afines. Para siempre. Videla, Massera, Agosti, Viola, Galtieri, y cien, mil más, todos los que obedecieron, y sus civiles: Martínez de Hoz y los ministros que juraron por “Dios y por la Patria” y sus embajadores y sus soplones y rufianes.
¿Qué más podemos escribir de este ser que acaba de morir: de sus negociados, sus veleidades, sus calenturas, su sonrisa siempre cínica? ¿Para qué? Si basta con nombrar lo que ya nombramos: la ESMA. Está todo dicho. El templo de la infamia más perversa de la historia humana. Un sinónimo de Auschwitz. Los argentinos, sí, tenemos nuestro Auschwitz. Y nuestro Himmler. Uno, silencioso, de mirada con el dejo de desprecio a la vida; el nuestro, ruidoso, de carcajada sonora, de darte el golpecito amigo en la espalda, del abrazo. Aquel, sombrío como un cuervo sin sotana; el nuestro siempre sonriente, amistoso, un galán con espada al cinto y gorra cargada de perversidades.
Sí, ya sé, me van a decir que me están faltando los adjetivos. No, me sobra el dolor, pensando en los últimos minutos de Rodolfo Walsh en la ESMA, y en todos los Rodolfo Walsh y las Azucena Villaflor que cayeron en las manos de ese verdugo sucio y voraz.
Permítaseme este escrito donde trato de hacer un resumen de los sentimientos que me provoca esa figura y la de todos los serviles que le hicieron la venia y le dijeron: “Ordene, mi almirante”.
Nos quedará para siempre el dolor. Rodolfo, Azucena. En nombre de los miles.
Ojalá exista el infierno para el almirante de la muerte, los negociados y la corrupción.
Lo merece. Allí con Roca, Falcón, el Polo... y tantos otros. Una galería argentina. En contraposición con la otra galería argentina. La de los Héroes del Pueblo, los Hijos del Pueblo, como les cantaba la gente humilde de principios del siglo pasado a quienes daban todo por una vida mejor. Los que creían en un mundo de la mano abierta contra los que siempre propiciaron la ESMA.
Un personaje tan completo como el muerto no vamos a encontrar en toda la historia argentina. Completo en su total decadencia moral, crueldad, ambición fuera de toda medida. Almirante de la Marina de Guerra de la Nación. Massera, a secas.
Traicionó, como otros tantos uniformados en nuestra historia desde 1930, a su juramento pronunciado al recibirse de guardiamarina de ser fiel a la Constitución Nacional. Pero, claro, ante tantos otros ejemplos desde Uriburu, en ese 30, ya casi sólo sería un delito argentino. No, lo feroz de su conducta se puede sintetizar en una sola palabra: la ESMA. Para qué más. Basta ver la celda mínima donde estuvieron tiradas en el piso durante seis meses las tres primeras Madres de Plaza de Mayo. Arrojadas luego desde un avión, vivas, al río. Almirante Massera, esa fue su máxima acción de guerra como almirante. Almirante argentino.
La ESMA: una fábrica del máximo horror a lo Massera. Sí, esa expresión va a quedar para siempre en la historia: Torturar a lo Massera, hacer desaparecer a lo Massera, robar niños a lo Massera.
Y su ambición, sus negocios, su afán de figuración, su ansia de poder: quería ser presidente, millonario, estanciero, empresario, propietario de todo lo que tenía a su alcance. Y llegó sólo a ser un infame y corrupto traidor a todo principio de ética, de humanismo, de grandeza. Eso sí, cuando entraba en una iglesia era el primero que se arrodillaba y santiguaba. Completo. ¿Dónde aprendió todo eso? ¿De sus padres, en la Escuela Naval, en los cursos de oficiales, en su conocido fervor católico?
Massera. Un vocablo que quedará para siempre entre los próceres de la picana eléctrica, invento argentino. Una galería interminable que empieza con el comisario Polo Lugones, el coronel Falcón, el teniente coronel Varela... y la lista sería interminable en esta historia argentina que comenzó con aquellos increíbles hombres de Mayo. Los nombro: Belgrano, Moreno, Castelli, Monteagudo. Y nace la pregunta desesperada: ¿qué nos pasó a los argentinos? Desde aquel Mayo a ese marzo del 76 en que iba a empezar la marcha hacia la desaparición del respeto a la vida. Comienza la “desaparición” llamada ya la “muerte argentina” en los diccionarios de ideas afines. Para siempre. Videla, Massera, Agosti, Viola, Galtieri, y cien, mil más, todos los que obedecieron, y sus civiles: Martínez de Hoz y los ministros que juraron por “Dios y por la Patria” y sus embajadores y sus soplones y rufianes.
¿Qué más podemos escribir de este ser que acaba de morir: de sus negociados, sus veleidades, sus calenturas, su sonrisa siempre cínica? ¿Para qué? Si basta con nombrar lo que ya nombramos: la ESMA. Está todo dicho. El templo de la infamia más perversa de la historia humana. Un sinónimo de Auschwitz. Los argentinos, sí, tenemos nuestro Auschwitz. Y nuestro Himmler. Uno, silencioso, de mirada con el dejo de desprecio a la vida; el nuestro, ruidoso, de carcajada sonora, de darte el golpecito amigo en la espalda, del abrazo. Aquel, sombrío como un cuervo sin sotana; el nuestro siempre sonriente, amistoso, un galán con espada al cinto y gorra cargada de perversidades.
Sí, ya sé, me van a decir que me están faltando los adjetivos. No, me sobra el dolor, pensando en los últimos minutos de Rodolfo Walsh en la ESMA, y en todos los Rodolfo Walsh y las Azucena Villaflor que cayeron en las manos de ese verdugo sucio y voraz.
Permítaseme este escrito donde trato de hacer un resumen de los sentimientos que me provoca esa figura y la de todos los serviles que le hicieron la venia y le dijeron: “Ordene, mi almirante”.
Nos quedará para siempre el dolor. Rodolfo, Azucena. En nombre de los miles.
Ojalá exista el infierno para el almirante de la muerte, los negociados y la corrupción.
Lo merece. Allí con Roca, Falcón, el Polo... y tantos otros. Una galería argentina. En contraposición con la otra galería argentina. La de los Héroes del Pueblo, los Hijos del Pueblo, como les cantaba la gente humilde de principios del siglo pasado a quienes daban todo por una vida mejor. Los que creían en un mundo de la mano abierta contra los que siempre propiciaron la ESMA.
10 enero, 2011
Una marca de talento que unió generaciones, María Elena Walsh
02 enero, 2011
Rebelde Amanecer. Osvaldo Bayer
Tuve en mis brazos a Auca Liwen, una niña mapuche de Ñorquinco, de seis meses de edad. Su nombre significa Rebelde Amanecer en su idioma. Es todo un símbolo. Conocí a ese pueblo originario en 1958, cuando viví en Neuquén. Era un pueblo silencioso, como si hubiese aceptado su destino de pueblo vencido por el ejército de Roca. En cambio, el pueblo que encontré ahora, en mi reciente viaje por San Martín de los Andes, Aluminé, Ñorquinco, visitando todas las comunidades mapuches de esa zona, mantiene su idioma, sus costumbres y lucha por sus tierras y por el respeto hacia su cultura. Es una especie de Rebelde Amanecer. Hablan suavemente, exponen las injusticias sufridas desde el momento en que aparecieron las tropas invasoras del general Roca, dicen toda la historia sin agresiones ni espíritu de venganza, en un tono de tristeza y de melancolía. Pero se quejan de que los agresores les han metido monumentos a Roca hasta en el último rincón, y nombres de los generales y coroneles genocidas a ciudades, lugares y lagos del hermoso paraíso. Pero a quien odian más es a la figura del perito Moreno, elevado a figura señera de la Nación por el Ejército Argentino y toda la sociedad encubridora que les sigue detrás.
Uno lee al sabio Alexander von Humboldt en su maravilloso libro sobre su viaje por aquella América de fines del siglo XIX y no puede menos que titularlo el "verdadero descubridor de América" porque, además de la naturaleza, descubre al ser humano y lo integra al paisaje. Mientras el brutal colonialismo español a su alrededor explotaba a esa naturaleza y sus habitantes, Humboldt enseñaba a "comprender el espíritu de la naturaleza", el equilibrio que luego Haeckel llamaría ecología. Pero ecología con el ser humano incluido. "La naturaleza - escribía Humboldt- es para la observación pensante, unidad dentro de la multiplicidad, unión de lo múltiple en forma y mezcla, suma de los sujetos y de las fuerzas naturales como en todo lo vivo. El resultado más importante de la investigación física -realizada con sentido- es por eso la siguiente: reconocer la unidad en la multiplicidad, desde lo individual abarcar todo lo que en la última era nos ofrecen los descubrimientos, aislar las particularidades analíticamente y no ser derrotados por su masa. Teniendo en cuenta el destino superior del ser humano, comprender el espíritu de la naturaleza que yace escondido bajo el envoltorio de la apariencia. Por este camino nuestra vocación traspasa la estrecha frontera del mundo de los sentidos y podemos así lograr el dominio, por medio de las ideas, de la materia cruda del punto de vista empírico, entendiendo a la naturaleza". Y Humboldt se maravillará de las costumbres y el idioma de los habitantes autóctonos.
En cambio, el perito Moreno argentino verá otra cosa. Mostrará su mayor interés por los límites con Chile y por hacer aparecer todo como argentino. Para ello despreciará a los habitantes naturales llamando "cara de sapo" a los mapuches y relatando escenas como ésta: "Es asqueroso el espectáculo que presentan estas terribles viejas, ya borrachas. Estas infernales brujas, repugnantes engendros, degradan la danza saltando borrachas (...) mujeres pintadas de negro y de melenas desgreñadas. La enorme cantidad de fruta de calafate que han comido esta mañana han teñido los alrededores de sus bocas de un color violáceo; las tiras de grasa de potro que han traído en sus recados, que se han humedecido con el sudor del caballo antes de servirle de alimento y que devoran, han dejado en sus mejillas blancos residuos que quedan pegados sobre sus caras con el zumo del calafate. Comen estos indios con tanta suciedad como los cerdos, tienen grasa hasta en los ojos, y el cabello está apelmazado por ella".
Claro, el perito queda al desnudo porque antes dice: "Doy a los indios un poco de aguardiente", pero así y todo hubiera podido describir la escena sin compararlo con los cerdos, y dejándose llevar por otras escenas que presenció sin aguardiente, principalmente las representacionesespirituales en los Rewe, que son los lugares donde los mapuches hacen convocatorias de una filosofía poética refinada. Conocí el Rewe de Ñorquinco, para mí el lugar de más profunda belleza que he conocido en mi vida.
El perito en fronteras, Francisco Pascasio Moreno, al llegar a esos lugares se creyó dueño de todo y con un irracional "patriotismo", como siempre lo llamaba él, comenzó a cambiar los bellos nombres poéticos en tehuelche, pehuenche y mapuche que tenían esas regiones. Por eso, al primer lago que encontró lo llamó "Argentino", al segundo "San Martín", a unos montes los llamó "Lavalle" (el nombre del asesino de Dorrego). Al más bello le quitó el nombre en lengua pehuenche para ponerle el nombre de un amigo: "Gutiérrez". El perito, una especie de Dios bautizador. Dueño y Señor. Al perito, el gobierno de la Nación le regalará 50 leguas cuadradas de tierra patagónica. Porque eso es lo que se quería, la tierra. Lo dice claramente la Sociedad Rural de los estancieros bonaerenses que aboga por la "más severa represión de los indios salvajes". Fíjese el lector los apellidos: los de siempre, los de antes y los de ahora: José Martínez de Hoz, Amadeo, Leloir, Temperley, Atucha, Ramos Mejía, Llavallol, Unzué, Miguens, Terrero, Arana, Casares, Señorans, Martín y Omar, Real de Azúa. Y triunfarán. El general Roca lo anunciará: "La ola de bárbaros que ha inundado por espacio de siglos las fértiles llanuras ha sido por fin destruida". Y el general de las mil estatuas y de las miles de leguas de tierras que llegará así a la fortuna personal lo explicará en el Congreso: "El éxito más brillante acaba de coronar esta expedición, dejando así libres para siempre del dominio del indio esos vastísimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero". Está todo dicho. Ahora sí que éramos todos argentinos. La bandera azul y blanca para el estanciero Martínez de Hoz.
Para los mapuches, los ranqueles, los tehuelches... este porvenir, lo dice claramente el diario El Nacional de Buenos Aires cuando termina la "Campaña del Desierto": "Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos, y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización argentina".
Está todo dicho. Occidental y cristiano.
El jueves pasado se celebró con la presencia de Kirchner el centenario en que el perito Moreno donó al Estado tres leguas cuadradas de las veinte que le había regalado Roca por los servicios prestados. Generoso el hombre. Tres de veinte. De tierras que no le pertenecían. Pero el Estado, cumplidor, le agradece año tras año esta generosidad cristiana al llamado perito. El jueves, en Bariloche, todas las autoridades que hablaron se deshicieron en alabanzas al perito. Menos los mapuches presentes, que le gritaron racista y ladrón cuando los oradores lo nombraban.
Aparte de ese episodio, se oyó la voz del titular de Parques Nacionales, Héctor Espina, quien dijo, por fin, la verdad. Aseguró que su institución cumplirá "con el mandato constitucional de reconocer las propiedades comunitarias de nuestros pueblos originarios, quienes mucho antes que nosotros custodiaron estos valores fundamentales".
Es que el nuevo movimiento mapuche va dando sus frutos. Ellos reclaman una nueva relación intercultural, un desarrollo con identidad, autonomía, derecho a una vida digna sin la cual "la Justicia es una farsa y la democracia, una mentira". Roca y su perito van quedando en el sótano de la historia. Se abre una nueva Historia. La del "Rebelde Amanecer", como el nombre de la niña mapuche que tuve en mis brazos.
Uno lee al sabio Alexander von Humboldt en su maravilloso libro sobre su viaje por aquella América de fines del siglo XIX y no puede menos que titularlo el "verdadero descubridor de América" porque, además de la naturaleza, descubre al ser humano y lo integra al paisaje. Mientras el brutal colonialismo español a su alrededor explotaba a esa naturaleza y sus habitantes, Humboldt enseñaba a "comprender el espíritu de la naturaleza", el equilibrio que luego Haeckel llamaría ecología. Pero ecología con el ser humano incluido. "La naturaleza - escribía Humboldt- es para la observación pensante, unidad dentro de la multiplicidad, unión de lo múltiple en forma y mezcla, suma de los sujetos y de las fuerzas naturales como en todo lo vivo. El resultado más importante de la investigación física -realizada con sentido- es por eso la siguiente: reconocer la unidad en la multiplicidad, desde lo individual abarcar todo lo que en la última era nos ofrecen los descubrimientos, aislar las particularidades analíticamente y no ser derrotados por su masa. Teniendo en cuenta el destino superior del ser humano, comprender el espíritu de la naturaleza que yace escondido bajo el envoltorio de la apariencia. Por este camino nuestra vocación traspasa la estrecha frontera del mundo de los sentidos y podemos así lograr el dominio, por medio de las ideas, de la materia cruda del punto de vista empírico, entendiendo a la naturaleza". Y Humboldt se maravillará de las costumbres y el idioma de los habitantes autóctonos.
En cambio, el perito Moreno argentino verá otra cosa. Mostrará su mayor interés por los límites con Chile y por hacer aparecer todo como argentino. Para ello despreciará a los habitantes naturales llamando "cara de sapo" a los mapuches y relatando escenas como ésta: "Es asqueroso el espectáculo que presentan estas terribles viejas, ya borrachas. Estas infernales brujas, repugnantes engendros, degradan la danza saltando borrachas (...) mujeres pintadas de negro y de melenas desgreñadas. La enorme cantidad de fruta de calafate que han comido esta mañana han teñido los alrededores de sus bocas de un color violáceo; las tiras de grasa de potro que han traído en sus recados, que se han humedecido con el sudor del caballo antes de servirle de alimento y que devoran, han dejado en sus mejillas blancos residuos que quedan pegados sobre sus caras con el zumo del calafate. Comen estos indios con tanta suciedad como los cerdos, tienen grasa hasta en los ojos, y el cabello está apelmazado por ella".
Claro, el perito queda al desnudo porque antes dice: "Doy a los indios un poco de aguardiente", pero así y todo hubiera podido describir la escena sin compararlo con los cerdos, y dejándose llevar por otras escenas que presenció sin aguardiente, principalmente las representacionesespirituales en los Rewe, que son los lugares donde los mapuches hacen convocatorias de una filosofía poética refinada. Conocí el Rewe de Ñorquinco, para mí el lugar de más profunda belleza que he conocido en mi vida.
El perito en fronteras, Francisco Pascasio Moreno, al llegar a esos lugares se creyó dueño de todo y con un irracional "patriotismo", como siempre lo llamaba él, comenzó a cambiar los bellos nombres poéticos en tehuelche, pehuenche y mapuche que tenían esas regiones. Por eso, al primer lago que encontró lo llamó "Argentino", al segundo "San Martín", a unos montes los llamó "Lavalle" (el nombre del asesino de Dorrego). Al más bello le quitó el nombre en lengua pehuenche para ponerle el nombre de un amigo: "Gutiérrez". El perito, una especie de Dios bautizador. Dueño y Señor. Al perito, el gobierno de la Nación le regalará 50 leguas cuadradas de tierra patagónica. Porque eso es lo que se quería, la tierra. Lo dice claramente la Sociedad Rural de los estancieros bonaerenses que aboga por la "más severa represión de los indios salvajes". Fíjese el lector los apellidos: los de siempre, los de antes y los de ahora: José Martínez de Hoz, Amadeo, Leloir, Temperley, Atucha, Ramos Mejía, Llavallol, Unzué, Miguens, Terrero, Arana, Casares, Señorans, Martín y Omar, Real de Azúa. Y triunfarán. El general Roca lo anunciará: "La ola de bárbaros que ha inundado por espacio de siglos las fértiles llanuras ha sido por fin destruida". Y el general de las mil estatuas y de las miles de leguas de tierras que llegará así a la fortuna personal lo explicará en el Congreso: "El éxito más brillante acaba de coronar esta expedición, dejando así libres para siempre del dominio del indio esos vastísimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero". Está todo dicho. Ahora sí que éramos todos argentinos. La bandera azul y blanca para el estanciero Martínez de Hoz.
Para los mapuches, los ranqueles, los tehuelches... este porvenir, lo dice claramente el diario El Nacional de Buenos Aires cuando termina la "Campaña del Desierto": "Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos, y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización argentina".
Está todo dicho. Occidental y cristiano.
El jueves pasado se celebró con la presencia de Kirchner el centenario en que el perito Moreno donó al Estado tres leguas cuadradas de las veinte que le había regalado Roca por los servicios prestados. Generoso el hombre. Tres de veinte. De tierras que no le pertenecían. Pero el Estado, cumplidor, le agradece año tras año esta generosidad cristiana al llamado perito. El jueves, en Bariloche, todas las autoridades que hablaron se deshicieron en alabanzas al perito. Menos los mapuches presentes, que le gritaron racista y ladrón cuando los oradores lo nombraban.
Aparte de ese episodio, se oyó la voz del titular de Parques Nacionales, Héctor Espina, quien dijo, por fin, la verdad. Aseguró que su institución cumplirá "con el mandato constitucional de reconocer las propiedades comunitarias de nuestros pueblos originarios, quienes mucho antes que nosotros custodiaron estos valores fundamentales".
Es que el nuevo movimiento mapuche va dando sus frutos. Ellos reclaman una nueva relación intercultural, un desarrollo con identidad, autonomía, derecho a una vida digna sin la cual "la Justicia es una farsa y la democracia, una mentira". Roca y su perito van quedando en el sótano de la historia. Se abre una nueva Historia. La del "Rebelde Amanecer", como el nombre de la niña mapuche que tuve en mis brazos.
17 diciembre, 2010
Dieciséis cucharadas de aceite y un huevo. Osvaldo Bayer
Hay denominados seres humanos como Musa Azar, personaje tremebundo si los hay, bestial asesino con zoológico, y también hay otros como el subcomisario Patti, el representante típico de la galería argentina de asesinos, el que mataba de un tiro en la nuca a prisioneros atados en el suelo. Dos de la galería patriótica. Pero frente a ellos está Adelina, Adelina Monzón, una Madre de Plaza de Mayo, con dos hijos asesinados por los militares, una exponente silenciosa y humilde de lo que es la solidaridad humana. Nunca dejó de trabajar en busca de los desaparecidos, nunca dejó de concurrir a las cárceles para visitar a los presos políticos, nunca faltó a ninguna demostración de las que participaron las Madres. Adelina, delgada, silenciosa, a quien nunca se la vio llorar. Su hijo Luis Santiago Monzón tenía 23 años, trabajaba en un lavadero automático y lo raptaron fuerzas de la represión en Martínez, en mayo de 1977.
Otro hijo, el estudiante de medicina, Ismael Antonio Monzón, fue fusilado. En su libro Documentos, Daniel de Santis relata el si- guiente episodio: "Dicen sus familiares: pese a nuestros pedidos y gestiones, no se nos ha devuelto ningún cadáver. Los hemos reclamado por horas, días, noches en angustiosa espera. Cuando al día siguiente de los hechos algunos familiares reclamamos los cuerpos, fuimos violentamente expulsados, tiroteados y hasta siete de nosotros arrestados, por el delito de pedir lo que no es más que justicia o humanidad; además hemos sido fotografiados, sospechados cual criminales y maltratados. Casi ninguno de nosotros ha podido siquiera ver a sus muertos, reconocerlos, quienes han ingresado se han encontrado con un montón informe de cuerpos masacrados, mutilados, cortadas sus manos, pisados por la oruga de los carros de asalto, ya en estado de putrefacción. Había también muchas mujeres y niños del pueblo muertos a tiros". Víctimas del Ejército Argentino de bandera azul y blanca con sol.
Adelina estuvo allí y en todos los lugares donde podría haber noticias de sus queridos hijos. Los dos hijos menores, ante el peligro, se fueron de la Argentina. Adelina se quedó y desde que aparecieron las primeras Madres de Plaza de Mayo tomó parte de sus marchas. Se la vio también en la manifestación contra la guerra de Irak frente a la embajada de Estados Unidos y se estaba preparando para la nueva Marcha de la Resistencia del próximo 10 de diciembre a la que ella le daba mucha importancia. Pero no pudo ser, Adelina murió casi repentinamente en estos días. Videla, todas los atardeceres, toma su whisky en el balcón de su casa mirando a la iglesia castrense y se persigna respetuosamente. Ma- ssera ya está haciendo ejercicios japoneses para recuperar su energía de toda la vida.
Adelina fue una amiga de los presos políticos. A todos los visitó. Empezando por los presos políticos de Alfonsín, aquellos presos condenados por la Justicia de la dictadura, a quien el radical ordenó que cumplieran la pena mientras a los asesinos feroces les dio la Obediencia Debida y el Punto Final. Los presos de Alfonsín, un episodio degradante después de 1983 que las clientelas prefieren olvidar. Adelina siempre les llevó a quienes estuvieron detrás de rejas una torta que, ella explicaba, la hacía "con un huevo y dieciséis cucharadas de aceite, ni una más ni una menos". A la torta siempre la acompañaba con una docena de facturas. Los guardiacárceles de siempre muchas veces le despanzurraban la torta para ver si llevaba algo escondido. Siempre lo han repetido los cancerberos uniformados con los presos políticos. Es el oficio que han aprendido en sus chatas vidas.
Recuerdo que Adelina nos acompañó cuando los organismos de derechos humanos fuimos a pedirle al ministro del Interior, Federico Storani -en la presidencia de De la Rúa-, una rebaja de penas para los presos políticos de esa época. Storani y sus ad láteres pusieron inconvenientes,y yo los interrumpí diciéndole a Storani: "Pero, usted, fue uno de los que levantó la mano en diputados para votar Obediencia Debida y Punto Final". Storani puso una cara muy sufrida y mirando el infinito me respondió: "Sí, pero esa vez casi se me va el alma".
Parece que el alma da para todo después de darles vía libre a torturadores, asesinos, secuestradores de la más baja estofa. Todavía estamos esperando que Storani, su jefe Alfonsín y toda la radicalada hagan su autocrítica frente al Congreso de la Nación y ante el pueblo.
Al salir, recuerdo que Adelina me dijo con un gesto triste: "A estos políticos, el pueblo los va a echar a patadas". Y no se equivocó, aunque la huida se haya hecho en helicóptero.
Sí, Adelina tuvo que llevar durante algún tiempo más sus tortas de un huevo y dieciséis cucharadas de aceite a sus queridos presos. Una presa política de la cárcel de Ezeiza, Ana María Sívori, cuenta de ese tiempo: "Adelina no dejó nunca de ir a las cárceles, siempre estuvo firme, hasta cuando ya salíamos en transitoria; iba de visita los martes y después los viernes. Firme, atravesando esos doscientos metros de la entrada de la maldita cárcel, incluso con frío, con lluvia y sorteando pozos de agua. Siempre con su torta. Y después partía hacia las otras cárceles".
Para ella era la mejor manera de recordar a sus dos hijos, muertos tan jóvenes. Y de las cárceles iba a las fábricas tomadas por los obreros. Visitó los supermercados La Toma, en Rosario; Grisinópolis en esta ciudad y a la heroica Brukman. Viajó a Neuquén para apoyar a los trabajadores de Zanon, pero ya allí cayó enferma y fue traída por las Madres en avión. Fue una verdadera pena porque habíamos hablado antes del problema de las veinte familias del paraje Mallín Ahogado, en El Bolsón, Río Negro. Hacía trece meses esas familias habían ocupado una tierra fiscal no usada y luego de trabajar la tierra y hacer construcciones, ahora el gobierno provincial trata de desalojarlas mientras permite que otras tierras fiscales sean ocupadas por clubes de rugby o asociaciones de golf. El grupo de familias en el que hay once niños, dos mujeres embarazadas, ancianos y habitantes de pueblos originarios lleva el nombre de Tierra y Dignidad. Se quiere expulsar ahora a estos trabajadores de la tierra pese a que la Ley Nº 279 de Tierras de Río Negro establece que "la tierra es un instrumento de producción, considerada en función social" y como si fuera poco, agrega: "Que la tierra sea propiedad del hombre que la trabaja, siendo asimismo base de su estabilidad económica, fundamento de su progresivo bienestar y garantía de libertad y dignidad".
Libertad y dignidad. Así se comportan esos trabajadores de la tierra de Mallín Ahogado.
Adelina se ofreció a ir hasta esa lejana Patagonia para apoyar a los luchadores de la semilla y me dijo que llevaría una bandera de la Guerra Civil Española contra el triste dictador Franco, bandera que llevaba escrita las palabras "Tierra y Libertad".
La tierra que el general Roca robó a los mapuches, tehuelches, pehuenches y ranqueles para dársela a sus paniaguados -él mismo se quedó con veinte leguas cuadradas y se convirtió en un estanciero acaudalado-, debe volver a quienes la trabajan y alimentan a sus familias. Pero no, las autoridades rionegrinas pareciera que se dejan ordenar por aquellos que señalan que la tierra tiene que pertenecer a "los que tienen plata". Como lo dijo aquel famoso, por su estrechez mental, ministro de Economía Rodrigo, quien luego de dar a conocer sus medidas dijo jactanciosamente: "Ahora van a poder viajar solamente los que tienen plata".
La tierra tiene que tener un valor solidario con los que la trabajan.
Así lo entendía Adelina y por eso horneaba su torta de dieciséis cucharadas de aceite y un huevo para los luchadores. Pero se nos fue. Nos besamos las palmas de la mano y le enviamos el beso con un soplo denuestros pulmones, para que le llegue más rápido. Adelina, el alma bella que queda prendida en la palabra solidaridad.
Otro hijo, el estudiante de medicina, Ismael Antonio Monzón, fue fusilado. En su libro Documentos, Daniel de Santis relata el si- guiente episodio: "Dicen sus familiares: pese a nuestros pedidos y gestiones, no se nos ha devuelto ningún cadáver. Los hemos reclamado por horas, días, noches en angustiosa espera. Cuando al día siguiente de los hechos algunos familiares reclamamos los cuerpos, fuimos violentamente expulsados, tiroteados y hasta siete de nosotros arrestados, por el delito de pedir lo que no es más que justicia o humanidad; además hemos sido fotografiados, sospechados cual criminales y maltratados. Casi ninguno de nosotros ha podido siquiera ver a sus muertos, reconocerlos, quienes han ingresado se han encontrado con un montón informe de cuerpos masacrados, mutilados, cortadas sus manos, pisados por la oruga de los carros de asalto, ya en estado de putrefacción. Había también muchas mujeres y niños del pueblo muertos a tiros". Víctimas del Ejército Argentino de bandera azul y blanca con sol.
Adelina estuvo allí y en todos los lugares donde podría haber noticias de sus queridos hijos. Los dos hijos menores, ante el peligro, se fueron de la Argentina. Adelina se quedó y desde que aparecieron las primeras Madres de Plaza de Mayo tomó parte de sus marchas. Se la vio también en la manifestación contra la guerra de Irak frente a la embajada de Estados Unidos y se estaba preparando para la nueva Marcha de la Resistencia del próximo 10 de diciembre a la que ella le daba mucha importancia. Pero no pudo ser, Adelina murió casi repentinamente en estos días. Videla, todas los atardeceres, toma su whisky en el balcón de su casa mirando a la iglesia castrense y se persigna respetuosamente. Ma- ssera ya está haciendo ejercicios japoneses para recuperar su energía de toda la vida.
Adelina fue una amiga de los presos políticos. A todos los visitó. Empezando por los presos políticos de Alfonsín, aquellos presos condenados por la Justicia de la dictadura, a quien el radical ordenó que cumplieran la pena mientras a los asesinos feroces les dio la Obediencia Debida y el Punto Final. Los presos de Alfonsín, un episodio degradante después de 1983 que las clientelas prefieren olvidar. Adelina siempre les llevó a quienes estuvieron detrás de rejas una torta que, ella explicaba, la hacía "con un huevo y dieciséis cucharadas de aceite, ni una más ni una menos". A la torta siempre la acompañaba con una docena de facturas. Los guardiacárceles de siempre muchas veces le despanzurraban la torta para ver si llevaba algo escondido. Siempre lo han repetido los cancerberos uniformados con los presos políticos. Es el oficio que han aprendido en sus chatas vidas.
Recuerdo que Adelina nos acompañó cuando los organismos de derechos humanos fuimos a pedirle al ministro del Interior, Federico Storani -en la presidencia de De la Rúa-, una rebaja de penas para los presos políticos de esa época. Storani y sus ad láteres pusieron inconvenientes,y yo los interrumpí diciéndole a Storani: "Pero, usted, fue uno de los que levantó la mano en diputados para votar Obediencia Debida y Punto Final". Storani puso una cara muy sufrida y mirando el infinito me respondió: "Sí, pero esa vez casi se me va el alma".
Parece que el alma da para todo después de darles vía libre a torturadores, asesinos, secuestradores de la más baja estofa. Todavía estamos esperando que Storani, su jefe Alfonsín y toda la radicalada hagan su autocrítica frente al Congreso de la Nación y ante el pueblo.
Al salir, recuerdo que Adelina me dijo con un gesto triste: "A estos políticos, el pueblo los va a echar a patadas". Y no se equivocó, aunque la huida se haya hecho en helicóptero.
Sí, Adelina tuvo que llevar durante algún tiempo más sus tortas de un huevo y dieciséis cucharadas de aceite a sus queridos presos. Una presa política de la cárcel de Ezeiza, Ana María Sívori, cuenta de ese tiempo: "Adelina no dejó nunca de ir a las cárceles, siempre estuvo firme, hasta cuando ya salíamos en transitoria; iba de visita los martes y después los viernes. Firme, atravesando esos doscientos metros de la entrada de la maldita cárcel, incluso con frío, con lluvia y sorteando pozos de agua. Siempre con su torta. Y después partía hacia las otras cárceles".
Para ella era la mejor manera de recordar a sus dos hijos, muertos tan jóvenes. Y de las cárceles iba a las fábricas tomadas por los obreros. Visitó los supermercados La Toma, en Rosario; Grisinópolis en esta ciudad y a la heroica Brukman. Viajó a Neuquén para apoyar a los trabajadores de Zanon, pero ya allí cayó enferma y fue traída por las Madres en avión. Fue una verdadera pena porque habíamos hablado antes del problema de las veinte familias del paraje Mallín Ahogado, en El Bolsón, Río Negro. Hacía trece meses esas familias habían ocupado una tierra fiscal no usada y luego de trabajar la tierra y hacer construcciones, ahora el gobierno provincial trata de desalojarlas mientras permite que otras tierras fiscales sean ocupadas por clubes de rugby o asociaciones de golf. El grupo de familias en el que hay once niños, dos mujeres embarazadas, ancianos y habitantes de pueblos originarios lleva el nombre de Tierra y Dignidad. Se quiere expulsar ahora a estos trabajadores de la tierra pese a que la Ley Nº 279 de Tierras de Río Negro establece que "la tierra es un instrumento de producción, considerada en función social" y como si fuera poco, agrega: "Que la tierra sea propiedad del hombre que la trabaja, siendo asimismo base de su estabilidad económica, fundamento de su progresivo bienestar y garantía de libertad y dignidad".
Libertad y dignidad. Así se comportan esos trabajadores de la tierra de Mallín Ahogado.
Adelina se ofreció a ir hasta esa lejana Patagonia para apoyar a los luchadores de la semilla y me dijo que llevaría una bandera de la Guerra Civil Española contra el triste dictador Franco, bandera que llevaba escrita las palabras "Tierra y Libertad".
La tierra que el general Roca robó a los mapuches, tehuelches, pehuenches y ranqueles para dársela a sus paniaguados -él mismo se quedó con veinte leguas cuadradas y se convirtió en un estanciero acaudalado-, debe volver a quienes la trabajan y alimentan a sus familias. Pero no, las autoridades rionegrinas pareciera que se dejan ordenar por aquellos que señalan que la tierra tiene que pertenecer a "los que tienen plata". Como lo dijo aquel famoso, por su estrechez mental, ministro de Economía Rodrigo, quien luego de dar a conocer sus medidas dijo jactanciosamente: "Ahora van a poder viajar solamente los que tienen plata".
La tierra tiene que tener un valor solidario con los que la trabajan.
Así lo entendía Adelina y por eso horneaba su torta de dieciséis cucharadas de aceite y un huevo para los luchadores. Pero se nos fue. Nos besamos las palmas de la mano y le enviamos el beso con un soplo denuestros pulmones, para que le llegue más rápido. Adelina, el alma bella que queda prendida en la palabra solidaridad.
11 diciembre, 2010
Carlos Gardel, el zorzal criollo
El recibimiento
El jueves 25 de abril de 1935 Gardel llega al Puerto de la Guaira, procedente de Puerto Rico, en la motonave “Lara”.
Era un jueves inolvidable para millares de venezolanos. Una multitud, calculada en más de 3.000 personas, esperaba en los muelles desde las 9 de la mañana a “El Divino Carlos” como lo había bautizado la prensa desde días antes.
A las once y siete minutos bajó Gardel del vapor “Lara” Fue recibido por Luis Plácido Pisarello. Don Luis Plácido Pisarello, ciudadano argentino, con muchos años radicado en Venezuela fue el gestor directo de la visita de Gardel a Venezuela.
Una limousine estaba preparada para trasladar al ilustre visitante y en ella partió junto a sus guitarristas. Tanto fue el desborde popular que Gardel debió refugiarse en la fábrica de vidrios de Maiquetía. Allí bebió un refrigerio, calmando la sed impuesta por el calor reinante. Acompañado de sus guitarristas: Riverol, Barbieri y Aguilar, así como también de Le Pera, y tras sortear las dificultades que produjo el hacinamiento ocasionado por la multitud de admiradores, los viajeros lograron ser trasladados al hotel “Miramar” en Macuto.
Ahí es recibido por un grupo de más de cien mujeres, ante la sorpresa de los organizadores, ya que el almuerzo típico en el Hotel no había sido anunciado públicamente, para dar a los viajeros unas dos o tres horas de descanso. Gardel soporta los empujones y pellizcos de las damas hasta que es puesto a resguardo y llevado a la terraza del hotel donde están los representantes de la prensa. Además de Pisarello, estuvieron en el almuerzo Edgar J. Anzola director de la emisora de radio Broadcasting Caracas y Eloy Pérez Alfonso, excelso narrador de carreras de caballos y quienes fungieron de anfitriones del artista durante su estadía en Venezuela.
El periodista Manssur Dekash (MD) del diario caraqueño “El Heraldo” pudo entrevistar a Gardel (CG) brevemente:
MD: - Cuándo nació en usted la afición al tango?
CG: - Eso fue en Buenos Aires. Usted lo sabe, surge en los muchachos al nacer. Lo mismo que en Sevilla no hay muchacho que no toree con la toalla a un toro imaginario, allá no hay quien no cante tangos. Profesionalmente comencé a cantar en los teatros, a fijarme en la gente que tenía un estilo propio y adquirí fama en mi país.
MD: - Qué le parece España?
CG: - Gran país España! Qué público tan comprensivo y tan acogedor. En cuanto acabe mis compromisos con el cine en Nueva Cork voy a volver. Conocí Madrid, Barcelona, Bilbao, San Sebastián. Pero yo quiero conocer Andalucía. Soñar bajo aquel cielo azul. Mientras no conozca Andalucía, no creeré que conozco el mundo bien. En cuanto pueda voy a España, porque esto de las películas me tiene embargado por completo. Este viaje ha sido como una escapatoria de colegial. No me quedan sino dos meses más y tengo que ir a Colombia, La Habana y México.
MD: -Cual de sus películas le gusta más?
CG: -De las hechas hasta ahora “Melodía de Arrabal”, pero tengo puestas todas mis esperanzas en “El Día que me Quieras”. Es una gran película de gran emoción sentimental y de un acierto formidable en la música.
MD: - Pues aquí, gustó más “El Tango en Broadway”. El público lo encontró más logrado, más definitivo, más, como si dijéramos, encontrándose a sí mismo como actor que en las otras películas.
CG: - Es posible. Usted sabe que los artistas somos unos pésimos jueces de nosotros mismos. Casi nunca coinciden nuestros juicios con los del público. Y como el público es quien forma nuestra fama, no cabe duda de que es él el que tiene razón.
MD: -Y de sus tangos cuál le gusta más?
CG: -A eso sí que no puedo contestarle. Me gustan unos u otros según el estado de ánimo en que me encuentro en ese día. Por eso yo nunca hago programas de mis actuaciones anticipadamente. Voy cantando lo que me siento con ganas de cantar.
MD: -Qué me puede decir de los millones de mujeres que lo aman en el mundo entero?
CG: -No hombre, no crea usted eso…! Yo he llegado a pensar que eso son infundios de mis compañeros de arte para hacerse reclamo. Naturalmente que yo, como todo el que se exhibe en público, he tenido mis éxitos amorosos. Pero no crea usted nada de eso de que lo agobian a uno las mujeres y le escriben tal cantidad de cartas todos los días, que preciso tres secretarias para contestarlas.
En este punto intervino Pisarello y pidió dejar almorzar y descansar a Gardel para emprender viaje hacia Caracas.
Desde el Hotel “Miramar” Gardel y su comitiva se dirigieron hasta la estación de trenes de La Guaira –ubicada frente a la Aduana-, donde la comitiva emprendió viaje en tren, conducido por el señor Francisco Delgado Martínez, y soportando un caluroso trayecto de dos horas -de 1:30 a 3:30 p.m- hasta Caracas, por más que a Gardel como es obvio le asignaran un vagón especial para el viaje.
El señor Martínez contó en una oportunidad que Gardel ese día vestía “traje gris, bufanda liviana de colores y sombrero claro de fieltro”. También recordó que el Cantor se asomó varias veces a la ventanilla del tren, admirando el paisaje y retribuyendo el entusiasta saludo del público.
En Caracas
Al arribar a la estación Caño Amarillo en Caracas, el tren fue literalmente invadido por admiradores impacientes y Gardel debió ser resguardado por sus acompañantes. La Banda de Música “Ayacucho Nº 1” interpretaba pasodobles y valses criollos.
El recibimiento fue apoteósico. El gentío que se había agolpado en la estación del ferrocarril, estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de ver a Carlos Gardel. En un momento dado fue tal la presión del público, que los instrumentos de la Banda volaron por los aires, rodando decenas de personas por el suelo y resultando muchos con magulladuras y lesiones.
Las plantas del jardín de la estación ferroviaria fueron pisoteadas. Debió intervenir la policía y en los forcejeos, hasta el propio Alfredo Le Pera fue golpeado por error por un agente del orden. Y así, en medio de ese gran tumulto, los viajeros lograron refugiarse en los automóviles que les aguardaban, y partieron hacia sus alojamientos en el Hotel “Majestic”. Hoy no existe pero en la época, era “el más moderno y mejor situado”, según las promociones de turismo.
El trayecto, que no llega a mil metros no se pudo terminar en carro, el cual fue averiado por el público. Gardel bajó del mismo y llegó al Hotel caminando y a ratos en andas, sobre los hombros del público, durante varias cuadras.
Actuaciones en Caracas
Al día siguiente, 26 de abril, es la fecha indicada para la primera actuación con gran promoción de la prensa escrita y radial en el Teatro Principal, aún en pie en una de las esquinas de la Plaza Bolívar. Allí se presenta con todo éxito a lo largo de ocho actuaciones.
Ese día, llovía a cántaros sobre Caracas, pero ello no constituyó ningún obstáculo para los apasionados admiradores. A las 9:15 de la noche se produjo el debut. Era la costumbre alternar la actuación del cantante de turno con la exhibición de una película. Ese día se proyectó un corto metraje de Walt Disney llamado “El perro robado” y luego estrenaron “Por Partida Cuádruple”, una película cómica de Charlie Chase. Los precios para esa noche del debut eran “Patio”, 6 bolívares, “Balcón”, 4 bolívares y “Galería”, 2 bolívares. El cambio de divisa entonces era alrededor de 3 bolívares por dólar americano.
El primer tema que cantó Gardel la noche del 26 de abril fue “Cobardía” de Charlo y Amadori. Luego del tema inaugural interpretó: “Carnaval”, “El Carretero”, “Insomnio”, “Tomo y Obligo”, “Por una cabeza” y “Mi Buenos Aires querido”. Pero más tarde, ante la insistencia y los aplausos interpretó varios otros temas.
El cambió de clima afectó la garganta de Gardel y debió suspender sus actuaciones para ser atendido en la “Policlínica Caracas” por el doctor Pedro González Vera.
La reaparición se produce el domingo 5 de mayo, cuando realiza una magistral interpretación de “Mano a Mano” con el consecuente éxito de proporciones gigantescas.
La última función en el Principal la realizó el jueves 9 de mayo, costando la galería medio bolivar (0,50). Esta rebaja de precio fue solicitada por el propio Gardel para que la gente de escasos recursos también pudiera verlo en escena.
Las ocho actuaciones en el Teatro Principal se realizaron con la boletería totalmente agotada, para un aproximado de 14.500 personas que vieron a Gardel durante sus actuaciones en ese recinto.
El lunes 13 de mayo, realizó una función en el Teatro Rialto, también frente a la Plaza Bolívar, en la misma calle del “Principal”. Desde las tres de la tarde el público hizo interminables colas para entrar a las dos funciones que el Zorzal brindó ese día. El martes 14 de mayo, se presentó de nuevo en el Teatro Rialto con idéntico éxito, en lo que significó su última actuación pública en Caracas.
El miércoles 15 asistió a una audición en la emisora de radio Broadcasting Caracas y cantó un programa escogido por el público oyente.
El jueves 16, cantó en el Teatro Lamas de La Guaira. Es la localidad donde está ubicado el puerto.
En Valencia
El viernes 17 de mayo, Gardel debutó en el Teatro Municipal de Valencia, sumando más éxitos a su itinerario.
El Presidente lo invita
Estando en esta ciudad, recibe una invitación del Presidente de la República, General Juan Vicente Gómez, para que vaya a cantar en su presencia, en la ciudad de Maracay, capital del vecino Estado Aragua. Allí el Presidente, quien nunca quiso establecerse en Caracas, tenía fijada su residencia en la zona de “Las Delicias”. Era una amplia casona colonial, rodeada de frondosa vegetación, que aún, pese al tiempo transcurrido se mantiene en pie y es llamada “La Macarena”.
Gardel acudió a la invitación, acompañado por sus tres guitarristas. Lucía vestimenta gauchesca e interpretó siete temas, entre los cuales intercaló “Pobre gallo bataraz”, estilo que logró conmover al viejo caudillo, aficionado a las riñas de gallos.
Actuaciones en Maracaibo y Cabimas
Cumplido el compromiso con el general Gómez, Gardel y su comitiva se trasladan a Maracaibo, en el Estado Zulia, contratado por la empresa “Metro”. Llega allá a bordo del vapor “Libertador” y es recibido con bombas pirotécnicas, sirenas de barcos, bocinas de automóviles y centenares de admiradores. El sábado 18 se produce el debut, con la papelería totalmente vendida.
El lunes 20 de mayo, Gardel va a Cabimas, en el mismo Estado Zulia, epicentro de la producción petrolera nacional. Allí es contratado por el Circo Internacional Passini y Cía. Con precios que van desde Butaca por 7 bolívares, a Platea por 3 bolívares, Gardel agota la boletería una vez más. Y canta fuera de programa numerosas canciones.
Entonces, tomando en consideración que el clima de Caracas lo había afectado y por lo tanto el fuerte calor del Zulia podía provocarle una recaída, decide dar por terminadas sus actuaciones. Lamentablemente un grupo de inadaptados, enardecidos por la actitud del cantor promueven un incidente de proporciones mayores, destrozando sillas y todo lo que encuentran a su paso. Se dice que el circo quedó totalmente destruido. Gardel y sus acompañantes salen de la ciudad en la noche. Retornan a Maracaibo y el 22 ofrece dos audiciones en el Teatro Baralt como despedida del pueblo Venezolano.
El 23 de Mayo parte hacia Curazao en la nave “Medea”.
Bibliografía:
MORENA Miguel A. - Historia artística de Carlos Gardel - Corregidor Bs.As. 1990
STURLA Jorge - Reportaje “Gardel en Venezuela” - Publicado en la revista “Viejo Almacén” Número Cero, Junio 1975 Ediciones Venarg, Caracas.
YANES Oscar - “Memorias de Armandito: Historias ocultas, trágicas y divertidas de la vida venezolana” Colección de libros Revista “Bohemia” Nº 87, tomo 2 - Caracas, 1988.
06 diciembre, 2010
Osvaldo Bayer
"El verdadero poeta se entrega a su época,
cae en su servidumbre"
Elías Canetti
cae en su servidumbre"
Elías Canetti
ÉTICA Y ESTÉTICA DEL PODER.
En esta entrevista Osvaldo Bayer analiza las complejas y estrechas vinculaciones que surgen del ejercicio intelectual en relación a las nociones de ética y poder. Constituyen el eje central de este reportaje temas como la continuidad histórica del concepto "ética y estética del poder", el posicionamiento que un intelectual adopta frente a un modelo económico de gran concentración y exclusión de mayorías, como así también, los nexos establecidos con el nuevo mapa comunicacional . A su vez, estos núcleos conforman el corpus vital y filosófico de un trabajo reflexivo, desarrollado por Bayer desde una vasta práctica real, sustentada en investigaciones históricas y periodísticas, el cual apela a tender puentes entre el desarrollo de la conciencia crítica y el espíritu de una época que aún agita sus cavilaciones entre la rebeldía y la esperanza.
Poder y ética: el mutualismo de la voluntad general.
- Desde su perspectiva, ¿cómo define usted los conceptos de poder y de ética?
- El poder debería ser siempre sólo representación de la voluntad general. Y entonces allí sí se conjugarían poder y ética como términos que se soportan . Poder sólo es soportable y tal vez aceptable en tanto se rija por aquello de : "la libertad mía termina donde comienza la de mi semejante".
Consenso, sí, pero en tanto ese consenso no avasalle los principios inmanentes e imprescriptibles de la ética : derecho a la vida, a la igualdad, a la libertad, a la justicia.
- ¿Es la ética siempre una, igual e inmutable?
- Debería ser siempre la misma mientras es respetada. Pero si es avasallada, como en el caso de las tiranías, vale el derecho a la rebelión, el derecho de volver a restablecer el derecho.
- ¿Existe algún tipo de vinculación entre ética, poder y movimientos sociales?
- Todo tiene que estar vinculado entre esos tres principios. Los movimientos sociales son el motor, tienen que ser el motor, para que se llegue a la paz de las comunidades y de sus relaciones entre sí, sobre la base de los principios que detallábamos : derecho a la vida, a la igualdad, a la libertad, a la justicia. Filósofos, políticos, sociólogos y pensadores vieron en la lucha de clases ese motor que iba a llevar a la felicidad y a la dignidad ; otros, la vieron en la unión de todos aquellos rebeldes y revolucionarios que aparecieron y aparecen en la historia diciendo no a la servidumbre y a los abusos del poder.
- Desde una concepción histórico-política, ¿cuáles son los elementos que definen materialmente al poder?
- Esencialmente tres : el poder económico, el político y el religioso ; estos dos, en general, dependientes del primero. La llamada democracia burguesa, es decir, que se representa a través de partidos políticos, es la que mejor clarifica esto del dominio económico. Por lo general, el ciudadano sólo puede elegir entre dos partidos políticos ninguno de los cuales tiene en su programa la socialización de la economía, sino que se diferencian apenas por distintos modos de conservar el status : republicanos y demócratas en Estados Unidos ; conservadores y laboristas en Inglaterra ; socialdemócratas y demócratas cristianos en Alemania ; socialistas obreros y populares, en España ; socialistas y conservadores, en Francia ; peronistas y radicales ( y ahora aliancistas ) en la Argentina. Es decir, entre conservadores y populistas . En el llamado socialismo real, por la falta de democracia interna, se llegaron a conformar sectores que ejercieron el poder sin posibilitar a las bases la discusión ni de ejercer el antiautoritarismo democrático.
- ¿Existe una "continuidad histórica" en relación al ejercicio del poder?
- Absolutamente, sí. Aunque muchas veces dominaron en forma cambiante intereses sectoriales de la economía, por ejemplo, entre los agraristas y los industrialistas. Pero también hubo luchas internas por llegar a ese poder, por parte de los representantes de las diferentes religiones, como lo fue en la Alemania del siglo XV y XVI entre católicos y protestantes, quienes también - si se hace un profundo análisis - respondían a los intereses de los dueños de la tierra y del país.
El único poder que manda es el que escucha.
- ¿Qué es, o cómo se define un intelectual?
- El intelectual tiene que ser un hombre esencialmente independiente. Independiente en la creación, independiente en su relación con la sociedad. No por eso creerse dueño de la verdad. Por eso, ante todo, humildad, en el intelectual ; darse cuenta de aquello : "sólo sé que no sé nada" . Aprender de la sabiduría de la vida popular como de la de los grandes cenáculos de la ciencia y la filosofía. Ser, dentro de la búsqueda de la más profunda sabiduría - que siempre es pesimista -, el más ingenuo de los optimistas, porque sólo el optimismo nos puede guiar hacia el paraíso aunque nunca lo divisemos.
- ¿Un intelectual es siempre pragmático?, ¿es siempre vanguardia?
- El pragmatismo del intelectual debe ser el defender a los más débiles de la sociedad y denunciarlo. Nunca ser bufón del poder de turno ni el siempre adaptado al régimen.
- ¿Cuál debe ser la función del intelectual frente al poder y frente a un modelo económico de exclusión de grandes mayorías sociales.?
- El intelectual tiene que ser un constante crítico del poder, debe buscar disminuirlo, ridiculizarlo, demostrar que el único poder que no se equivoca es aquel que no manda, sino escucha.
En relación al modelo económico, no puede ni ignorarlo ni debe apoyarlo. No debe sentirse élite sino que debe ser el que acompaña a las protestas justas de los necesitados y olvidados. Intelectual debe significar pasión por la sabiduría. Es decir, humildad, profundidad, bondad .
- ¿Cómo cree usted, que se estructuran las relaciones entre sociedad civil e intelectuales?
- Las relaciones entre sociedad civil e intelectuales, en la actualidad, no es otra cosa que el distinguir a aquellos que justifican - con mil artilugios - a esa sociedad civil. Los intelectuales aplaudidos y premiados son los que en sí no han puesto nunca en peligro al poder, aunque aparezcan sabios y solitarios. Y más aceptados todavía si son o se hacen los tristes. Hacen el papel de sumos sacerdotes, por eso, algunas veces, amenazan con que va a sonar la hora del escarmiento. Es lo que también pasa en las iglesias, que sirven para posternarse y escuchar una filípica, pero nada más ; todos saben que las cosas luego seguirán igual, que serán perdonados y, en sí, justificados para seguir en la misma línea del egoísmo. En la Argentina, los que valen como los grandes intelectuales conocidos jamás sufrieron un minuto de cárcel ni se les prohibió ningún libro ni tuvieron que dejar el país en el exilio. Son especies de sumos sacerdotes cuya presencia sirve para proteger al poder, aunque parezcan seres sufrientes.
- ¿Es ético que un intelectual sea "funcionario".?
- No tengo nada en contra de que un intelectual sea funcionario. Pero sí lo tengo de los intelectuales que son funcionarios de dictaduras o de gobiernos profundamente corruptos.
- ¿Qué relación existe entre lo puramente académico y el poder?
- Lo académico siempre tiene que significar duda y debate, y tiene que estar alejado de todo poder de turno. Tiene que ser foro de sabiduría y no de catapulta para cargos o dádivas políticas. Eso no quiere decir que a veces, los intelectuales aplaudan tal o cual medida de gobierno o lo censuren si la consideran negativa o positiva para los principios éticos.
El cuerpo y el alma de una sociedad.
- ¿Cómo define los conceptos de "ética y estética del poder" desde su doble función, es decir, como intelectual y escritor?
- Respondería con la adaptación de un adagio popular, al revés : "cuando se ejerce el poder no sólo hay que parecer honesto, sino serlo". La mejor estética del poder es la ética. Más todavía, la única estética del poder debe ser la ética. Y por eso, ejercer cada vez menos poder, llegar sólo a representar las voluntades éticas.
- ¿Cuál es su actitud frente al poder, desde los mismos conceptos : ética y estética?
- No hay más profundo pecado contra la belleza que las actitudes de simulación de los demagogos, los totalitarios, los delincuentes que tratan de aprovechar el bien común para vivir mejor. Son palabras, poses, actitudes ridículas. Compárese el presidente que toma el subte para ir a la casa de gobierno con aquel que su sueño máximo es conducir una testa rossa.
Las manos limpias, qué mejor obra de arte?, igual que las manos llenas de tierra por su trabajo, y qué espanto las manos húmedas de recibir dinero que pertenece a los demás.
- ¿Qué relaciones pueden establecerse entre ética y estética?
- Son el cuerpo y el alma. No pueden estar separadas mientras hay vida. Aún la fealdad nos muestra la bondad y aún la obscenidad nos está haciendo pensar, por contraposición, la belleza eterna de la austeridad y del altruísmo.
Los trabajadores: la reacción frente a la impunidad.
- Frente al poder, ¿existe una única expresión del concepto de ética, o éste está ligado a los diferentes movimientos y luchas de los trabajadores?
- No puede haber ética ( honestidad en este caso ) en un político que defiende un estado de cosas que deje libradas las riquezas a los fuertes en desmedro de los pobres. Siempre serán oportunistas aunque no roben, y el oportunismo es una deshonestidad. Lo de las luchas de los trabajadores es una teoría revolucionaria pero no la única. También el cambio puede conseguirse a través de la lucha de movimientos populares que proclamen la lucha contra regímenes que se basen en el privilegio y la corrupción. Los trabajadores marginados pueden ser el motor de la futura reacción contra la impunidad actual.
Poder y medios de comunicación: democracia versus intereses particulares.
- En relación al poderío desplegado por los medios masivos de comunicación, luego del fenómeno de alta concentración de los mismos ¿Cuál debe ser la actitud de un intelectual?
- Defender el pluralismo en la dirección de los medios. Los medios, ningún medio, debe pertenecer a empresas privadas. El ejemplo alemán - desde la finalización de la guerra hasta 1983 - es un ejemplo terminante a seguir . Todas las radios y la televisión eran de derecho público. Es decir, sus directorios se integraban con representantes de los partidos políticos con representación en el Bundestag, más representantes de organizaciones populares : de las iglesias, de mujeres, barriales, universitarias .Esta especie de parlamento elegía a un director quién se hacía responsable por el equilibrio de la información . En un segundo canal, el directorio estaba integrado por representantes de los distintos gobiernos provinciales, para fomentar el federalismo . Los terceros canales pertenecían a los Estados-provincias y estaban integradas sus direcciones de la misma manera proporcional que el canal nacional . Y esos canales eran por encima de todo, canales culturales . Así no había publicidad y ninguna interrupción en lo que se emitía . Lo mismo con respecto a las radios . Uno realmente gozaba y se instruía con esos canales y no tenía que soportar el lenguaje pérfido y obsceno de la publicidad.
Desgraciadamente, con el advenimiento de Helmut Kohl todo eso se cambió y hoy el dominio es privado, así que uno puede ahogarse en la publicidad más absurda y en la pornografía en los horarios más insólitos. Ahora el gusto y la cultura están en manos de las grandes cadenas de los grandes consorcios. Si bien siguen existiendo los canales de derecho público, se hace casi imposible competir con los privados en cuanto estos se llevan a los mejores trabajadores de la escena televisiva y radial, y además se cae en la concesión de lo más fácil y demagógico para el público. Como digo, el ejemplo alemán en esos años muestra que es posible la organización de los medios de comunicación sobre bases democráticas y no sobre el poder de los intereses particulares.
Por Conrado Yasenza
En esta entrevista Osvaldo Bayer analiza las complejas y estrechas vinculaciones que surgen del ejercicio intelectual en relación a las nociones de ética y poder. Constituyen el eje central de este reportaje temas como la continuidad histórica del concepto "ética y estética del poder", el posicionamiento que un intelectual adopta frente a un modelo económico de gran concentración y exclusión de mayorías, como así también, los nexos establecidos con el nuevo mapa comunicacional . A su vez, estos núcleos conforman el corpus vital y filosófico de un trabajo reflexivo, desarrollado por Bayer desde una vasta práctica real, sustentada en investigaciones históricas y periodísticas, el cual apela a tender puentes entre el desarrollo de la conciencia crítica y el espíritu de una época que aún agita sus cavilaciones entre la rebeldía y la esperanza.
Poder y ética: el mutualismo de la voluntad general.
- Desde su perspectiva, ¿cómo define usted los conceptos de poder y de ética?
- El poder debería ser siempre sólo representación de la voluntad general. Y entonces allí sí se conjugarían poder y ética como términos que se soportan . Poder sólo es soportable y tal vez aceptable en tanto se rija por aquello de : "la libertad mía termina donde comienza la de mi semejante".
Consenso, sí, pero en tanto ese consenso no avasalle los principios inmanentes e imprescriptibles de la ética : derecho a la vida, a la igualdad, a la libertad, a la justicia.
- ¿Es la ética siempre una, igual e inmutable?
- Debería ser siempre la misma mientras es respetada. Pero si es avasallada, como en el caso de las tiranías, vale el derecho a la rebelión, el derecho de volver a restablecer el derecho.
- ¿Existe algún tipo de vinculación entre ética, poder y movimientos sociales?
- Todo tiene que estar vinculado entre esos tres principios. Los movimientos sociales son el motor, tienen que ser el motor, para que se llegue a la paz de las comunidades y de sus relaciones entre sí, sobre la base de los principios que detallábamos : derecho a la vida, a la igualdad, a la libertad, a la justicia. Filósofos, políticos, sociólogos y pensadores vieron en la lucha de clases ese motor que iba a llevar a la felicidad y a la dignidad ; otros, la vieron en la unión de todos aquellos rebeldes y revolucionarios que aparecieron y aparecen en la historia diciendo no a la servidumbre y a los abusos del poder.
- Desde una concepción histórico-política, ¿cuáles son los elementos que definen materialmente al poder?
- Esencialmente tres : el poder económico, el político y el religioso ; estos dos, en general, dependientes del primero. La llamada democracia burguesa, es decir, que se representa a través de partidos políticos, es la que mejor clarifica esto del dominio económico. Por lo general, el ciudadano sólo puede elegir entre dos partidos políticos ninguno de los cuales tiene en su programa la socialización de la economía, sino que se diferencian apenas por distintos modos de conservar el status : republicanos y demócratas en Estados Unidos ; conservadores y laboristas en Inglaterra ; socialdemócratas y demócratas cristianos en Alemania ; socialistas obreros y populares, en España ; socialistas y conservadores, en Francia ; peronistas y radicales ( y ahora aliancistas ) en la Argentina. Es decir, entre conservadores y populistas . En el llamado socialismo real, por la falta de democracia interna, se llegaron a conformar sectores que ejercieron el poder sin posibilitar a las bases la discusión ni de ejercer el antiautoritarismo democrático.
- ¿Existe una "continuidad histórica" en relación al ejercicio del poder?
- Absolutamente, sí. Aunque muchas veces dominaron en forma cambiante intereses sectoriales de la economía, por ejemplo, entre los agraristas y los industrialistas. Pero también hubo luchas internas por llegar a ese poder, por parte de los representantes de las diferentes religiones, como lo fue en la Alemania del siglo XV y XVI entre católicos y protestantes, quienes también - si se hace un profundo análisis - respondían a los intereses de los dueños de la tierra y del país.
El único poder que manda es el que escucha.
- ¿Qué es, o cómo se define un intelectual?
- El intelectual tiene que ser un hombre esencialmente independiente. Independiente en la creación, independiente en su relación con la sociedad. No por eso creerse dueño de la verdad. Por eso, ante todo, humildad, en el intelectual ; darse cuenta de aquello : "sólo sé que no sé nada" . Aprender de la sabiduría de la vida popular como de la de los grandes cenáculos de la ciencia y la filosofía. Ser, dentro de la búsqueda de la más profunda sabiduría - que siempre es pesimista -, el más ingenuo de los optimistas, porque sólo el optimismo nos puede guiar hacia el paraíso aunque nunca lo divisemos.
- ¿Un intelectual es siempre pragmático?, ¿es siempre vanguardia?
- El pragmatismo del intelectual debe ser el defender a los más débiles de la sociedad y denunciarlo. Nunca ser bufón del poder de turno ni el siempre adaptado al régimen.
- ¿Cuál debe ser la función del intelectual frente al poder y frente a un modelo económico de exclusión de grandes mayorías sociales.?
- El intelectual tiene que ser un constante crítico del poder, debe buscar disminuirlo, ridiculizarlo, demostrar que el único poder que no se equivoca es aquel que no manda, sino escucha.
En relación al modelo económico, no puede ni ignorarlo ni debe apoyarlo. No debe sentirse élite sino que debe ser el que acompaña a las protestas justas de los necesitados y olvidados. Intelectual debe significar pasión por la sabiduría. Es decir, humildad, profundidad, bondad .
- ¿Cómo cree usted, que se estructuran las relaciones entre sociedad civil e intelectuales?
- Las relaciones entre sociedad civil e intelectuales, en la actualidad, no es otra cosa que el distinguir a aquellos que justifican - con mil artilugios - a esa sociedad civil. Los intelectuales aplaudidos y premiados son los que en sí no han puesto nunca en peligro al poder, aunque aparezcan sabios y solitarios. Y más aceptados todavía si son o se hacen los tristes. Hacen el papel de sumos sacerdotes, por eso, algunas veces, amenazan con que va a sonar la hora del escarmiento. Es lo que también pasa en las iglesias, que sirven para posternarse y escuchar una filípica, pero nada más ; todos saben que las cosas luego seguirán igual, que serán perdonados y, en sí, justificados para seguir en la misma línea del egoísmo. En la Argentina, los que valen como los grandes intelectuales conocidos jamás sufrieron un minuto de cárcel ni se les prohibió ningún libro ni tuvieron que dejar el país en el exilio. Son especies de sumos sacerdotes cuya presencia sirve para proteger al poder, aunque parezcan seres sufrientes.
- ¿Es ético que un intelectual sea "funcionario".?
- No tengo nada en contra de que un intelectual sea funcionario. Pero sí lo tengo de los intelectuales que son funcionarios de dictaduras o de gobiernos profundamente corruptos.
- ¿Qué relación existe entre lo puramente académico y el poder?
- Lo académico siempre tiene que significar duda y debate, y tiene que estar alejado de todo poder de turno. Tiene que ser foro de sabiduría y no de catapulta para cargos o dádivas políticas. Eso no quiere decir que a veces, los intelectuales aplaudan tal o cual medida de gobierno o lo censuren si la consideran negativa o positiva para los principios éticos.
El cuerpo y el alma de una sociedad.
- ¿Cómo define los conceptos de "ética y estética del poder" desde su doble función, es decir, como intelectual y escritor?
- Respondería con la adaptación de un adagio popular, al revés : "cuando se ejerce el poder no sólo hay que parecer honesto, sino serlo". La mejor estética del poder es la ética. Más todavía, la única estética del poder debe ser la ética. Y por eso, ejercer cada vez menos poder, llegar sólo a representar las voluntades éticas.
- ¿Cuál es su actitud frente al poder, desde los mismos conceptos : ética y estética?
- No hay más profundo pecado contra la belleza que las actitudes de simulación de los demagogos, los totalitarios, los delincuentes que tratan de aprovechar el bien común para vivir mejor. Son palabras, poses, actitudes ridículas. Compárese el presidente que toma el subte para ir a la casa de gobierno con aquel que su sueño máximo es conducir una testa rossa.
Las manos limpias, qué mejor obra de arte?, igual que las manos llenas de tierra por su trabajo, y qué espanto las manos húmedas de recibir dinero que pertenece a los demás.
- ¿Qué relaciones pueden establecerse entre ética y estética?
- Son el cuerpo y el alma. No pueden estar separadas mientras hay vida. Aún la fealdad nos muestra la bondad y aún la obscenidad nos está haciendo pensar, por contraposición, la belleza eterna de la austeridad y del altruísmo.
Los trabajadores: la reacción frente a la impunidad.
- Frente al poder, ¿existe una única expresión del concepto de ética, o éste está ligado a los diferentes movimientos y luchas de los trabajadores?
- No puede haber ética ( honestidad en este caso ) en un político que defiende un estado de cosas que deje libradas las riquezas a los fuertes en desmedro de los pobres. Siempre serán oportunistas aunque no roben, y el oportunismo es una deshonestidad. Lo de las luchas de los trabajadores es una teoría revolucionaria pero no la única. También el cambio puede conseguirse a través de la lucha de movimientos populares que proclamen la lucha contra regímenes que se basen en el privilegio y la corrupción. Los trabajadores marginados pueden ser el motor de la futura reacción contra la impunidad actual.
Poder y medios de comunicación: democracia versus intereses particulares.
- En relación al poderío desplegado por los medios masivos de comunicación, luego del fenómeno de alta concentración de los mismos ¿Cuál debe ser la actitud de un intelectual?
- Defender el pluralismo en la dirección de los medios. Los medios, ningún medio, debe pertenecer a empresas privadas. El ejemplo alemán - desde la finalización de la guerra hasta 1983 - es un ejemplo terminante a seguir . Todas las radios y la televisión eran de derecho público. Es decir, sus directorios se integraban con representantes de los partidos políticos con representación en el Bundestag, más representantes de organizaciones populares : de las iglesias, de mujeres, barriales, universitarias .Esta especie de parlamento elegía a un director quién se hacía responsable por el equilibrio de la información . En un segundo canal, el directorio estaba integrado por representantes de los distintos gobiernos provinciales, para fomentar el federalismo . Los terceros canales pertenecían a los Estados-provincias y estaban integradas sus direcciones de la misma manera proporcional que el canal nacional . Y esos canales eran por encima de todo, canales culturales . Así no había publicidad y ninguna interrupción en lo que se emitía . Lo mismo con respecto a las radios . Uno realmente gozaba y se instruía con esos canales y no tenía que soportar el lenguaje pérfido y obsceno de la publicidad.
Desgraciadamente, con el advenimiento de Helmut Kohl todo eso se cambió y hoy el dominio es privado, así que uno puede ahogarse en la publicidad más absurda y en la pornografía en los horarios más insólitos. Ahora el gusto y la cultura están en manos de las grandes cadenas de los grandes consorcios. Si bien siguen existiendo los canales de derecho público, se hace casi imposible competir con los privados en cuanto estos se llevan a los mejores trabajadores de la escena televisiva y radial, y además se cae en la concesión de lo más fácil y demagógico para el público. Como digo, el ejemplo alemán en esos años muestra que es posible la organización de los medios de comunicación sobre bases democráticas y no sobre el poder de los intereses particulares.
Por Conrado Yasenza
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